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Mostrando entradas de junio, 2022

Inmunes a la terapia

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No nos engañemos: cualquier neurótico que no esté dispuesto a cuestionar a su familia nociva, no debería intentar una terapia psicodinámica (analítica, emocional, madurativa). Ninguna psicoterapia honesta eludirá jamás la cuestión familiar. Por eso, quienes se resisten a ello porque obviamente siguen aferrados, a veces muy gravemente, a unos padres sin amor, son inmunes a dicha clase de terapias.

"Mis padres me dan pena"

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Muchas personas, en sus terapias de crecimiento más allá del maltrato parental, se encuentran con un obstáculo: sus sentimientos de "pena" hacia sus maltratadores. Dicha "pena" es una peligrosa hoja de doble filo. Por un lado, parece una forma de empatía, comprensión, amor hacia los dañadores; pero, por otro, es también una pared, un narcótico que dificulta la plena vivencia (indispensable para la sanación) del dolor, la rabia y el rencor hacia los padres abusivos. Y es asimismo una forma de eludir los sentimientos de culpa frente a tan "inaceptables" emociones-tabú, y/o de aferrarse a determinados espejismos de "amor" familiar. Por eso la "pena" es, pese a su benévola apariencia, un mecanismo de defensa que debería superarse cuanto antes. La genuina compasión hacia los padres jamás precede, sino que resulta (eventualmente) de la previa liberación sin culpa de la hostilidad contra

Gratitud y leyes cósmicas

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Hay una ley universal: si no siembras, no recoges . Pero una mayoría de madres y padres egocéntricos, neuróticos, sin amor, pretenden ser amados por sus hijos sin haberlos amado nunca. O creyendo que con sólo alimentarlos, vestirlos y otras prestaciones obligatorias o canjeables por dinero ya fue suficiente. Hoy exigen "gratitud" a cambio de casi nada... y sólo obtienen de sus hijos frialdad o hipocresía. O el disgusto de sus enojosos trastornos psicológicos. Y es que estas madres y padres fallidos ignoran que nadie escapa de las inexorables leyes de la naturaleza.