La locura no es hermosa

La locura es fruto del maltrato infantil extremo, y causa el sufrimiento consciente e inconsciente más grave del ser humano. Cualquiera que lo niegue no conoce de cerca el tormento secreto de los psicóticos, con sus ansiedades extremas, pánicos, obsesiones, delirios, alucinaciones, vacíos insondables, angustias de identidad, discapacidades sociales, etc. Por eso reivindicar, romantizar o normalizar políticamente la locura con activismos diversos es, en mi opinión, como defender el "Orgullo del Niño Golpeado", el "Orgullo de la Mujer Violada", el "Orgullo del Torturado Psíquico", etc. Y, por otro lado, si la locura es reivindicable, también podría exaltarse el "Orgullo Psicópata", el "Orgullo Pederasta" o el "Orgullo Criminal", que también derivan de máximos maltratos infantiles. ¿Por qué hay "orgullos" que nos parecen monstruosos y otros que idealizamos? Obviamente, porque la violencia asociada a los primeros es evidente y escandalosa, mientras que la de los segundos suele ser invisible, pérfida, secreta.

Si la Ley del Silencio respecto a las familias patogénicas ya es enorme respecto a las neurosis en general, imaginemos cómo será respecto a las psicosis (esquizofrenias, etc.). Como todo en la vida, cuanto mayor es el mal, mayor es su encubrimiento. Ni siquiera los psiquiatras y psicólogos pueden hablar abiertamente de ello. Por eso, entre otras razones, durante décadas se ha desviado la atención del problema hacia campos como la Biología, la Farmacología, etc., más engañosos pero mucho más cómodos para todos. Lo que también ocasiona numerosos abusos psiquiátricos, etc., de manera que muchos desdichados no se sienten entendidos y ni siquiera escuchados. Y entonces algunos de ellos, para protegerse, cierran los ojos como niños y niegan la importancia de su problema, ayudados por la izquierda política, siempre interesada en explotar los sufrimientos de cualquier colectivo.

Así que, hoy como ayer, la negación y ocultación del sufrimiento infantil y sus graves consecuencias prevalece. Y el activismo político al respecto forma parte de ello. Mientras no destapemos de una vez por todas las terribles psicodinámicas secretas de las familias patogénicas, la locura continuará, y el pavoroso dolor de los desdichados no hallará comprensión, prevención ni descanso.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
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