El apego tóxico

Cuanto más patológica es una madre, más patológico es -en general- el apego del hijo/a. Tal apego es, de hecho, la causa real de su sufrimiento; la raíz última de su neurosis. Es su verdadero enemigo. El demonio que necesita exorcizar. Para ello, el sujeto debe elegir: o sufrir temporalmente en su lucha contra ese demonio. O sufrir para siempre los síntomas dolorosos (inmadurez, desdicha, trastornos psicológicos de toda índole) causados por su apego envenenado.

"O soy fiel a mis verdugos, o soy fiel a mí mismo". Éste es el dilema fundamental. Ambas opciones son válidas, pero dramáticamente incompatibles. Por eso cualquier persona que realice o desee iniciar una terapia sanadora / maduradora debería tomar su decisión cuanto antes... o no funcionará. De ahí, en mi opinión, el fracaso de tantas terapias.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
Se permite reproducir el texto indicando el autor y/o enlace.