La secta

Una familia sin respeto no es amorosa. Y una familia sin amor ni respeto no es una familia, sino una secta.

Los manipuladores de la secta se sostienen sólo por la dependencia a vida o muerte que sus hijos mantienen con ellos durante toda la infancia, y también en su vida adulta (puesto que, en rigor, jamás maduran).

Por tanto, en mi opinión, toda la Psicopatología y la Psicoterapia que deriva de ella se reducen a una sola cuestión: analizar el apego infantil de los neuróticos a sus tiranos, y ayudarles a destetarse de ellos. A madurar psicoafectivamente. A desengancharse de la secta.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
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