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Mostrando entradas de abril, 2022

La tortuga sabia

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La bacteria, que vive unas horas, cree que el tiempo es recto y llama a su vida "progreso". Para ella, cualquier tiempo pasado fue peor. La tortuga, que vive cien años y ha visto muchos veranos e inviernos, sabe que el tiempo es circular y que todo se repite. Para ella, cualquier tiempo pasado fue... como siempre, y las cosas no progresan, sino que involucionan hacia la vejez y la muerte. Por eso la tortuga es sabia y la bacteria, estúpida.

Neurosis e ideologías

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Todo nos refleja. Las ideas expresan y, a la vez, encubren la neurosis del sujeto; son parte de sus síntomas . Por ello, cuanto más grave es la neurosis, más extremas, absurdas o fanáticas son las doctrinas a las que el individuo se adhiere. Y más violentas son sus reacciones defensivas contra la discrepancia. Pretender que cualquier teoría (religiosa, política) "describe" el mundo es, en términos psicodinámicos, una ingenuidad. Sólo describe los demonios conscientes e inconscientes de las personas. Por eso, confundir los trastornos psicológicos con sus disfraces ideológicos sólo empeora la alienación y la violencia.

La secta

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Una familia sin respeto no es amorosa. Y una familia sin amor ni respeto no es una familia, sino una secta. Los manipuladores de la secta se sostienen sólo por la dependencia a vida o muerte que sus hijos mantienen con ellos durante toda la infancia, y también en su vida adulta (puesto que, en rigor, jamás maduran). Por tanto, en mi opinión, toda la Psicopatología y la Psicoterapia que deriva de ella se reducen a una sola cuestión: analizar el apego infantil de los neuróticos a sus tiranos , y ayudarles a destetarse de ellos. A madurar psicoafectivamente. A desengancharse de la secta.

"No, mamá"

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Pues no, mamá, por mucho que te empeñes tu hija no es tu sirvienta, ni tu enfermera, ni tu amiga, ni tu juguete, ni tu amante, ni tu doble, ni tu psicóloga, ni tu desfogadero, ni tu deudora, ni tu madre. Y tú no eres su dueña, ni su jefa, ni su salvadora, ni su espejo, ni su diosa, ni su acreedora por los "servicios prestados". Tú sólo eres su madre y nada más que su madre. La mujer que debería lanzar a su hija, sana y feliz, hacia la realización de su propia vida. Si no puedes hacer esto, sin duda fuiste un vientre, pero aún no eres una madre.