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Mostrando entradas de febrero, 2022

Cosas de peces

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Cuanto más débil es un hombre, más empodera a la mujer que lo domina. Cuanto más se humilla con halagos "románticos" y esfuerzos "amorosos" (a cambio de paz y sexo), menos lo respeta su reina.  Ambos llaman amor a su guerra de poder.  Y pasión a su enganche sadomasoquista... Hasta que el pez grande se come al chico.

Acusar y victimizarse

Como psicoterapeuta, observo a menudo que la gente acoge muy bien los materiales que les sirven para identificarse, halagar su vanidad o, sobre todo, reforzar su victimismo; y también los escritos donde hallan argumentos para acusar mejor a los demás. Por el contrario, los textos que invocan la propia autocrítica de los lectores, su consciencia, su responsabilidad individual y social, etc., no suelen tener tanto éxito. Como es de esperar. El gran negocio -y la gran corrupción- de nuestro mundo son el victimismo y su correlato, el acusacionismo. O viceversa. Ambos hábilmente gestionados por la ingeniería política, desde luego. Porque el victimismo y el acusacionismo necesitan por definición líderes, salvadores, agitadores, vendedores y explotadores de todo pelaje. Y ya sabemos que, cuanto más revuelto ande el río, más dinero y poder habrá para todos los "pescadores". La lucidez y autonomía personales, la responsabilidad, la ética, las decisiones valientes, no digamos

San Valentín: Día de los Insensatos

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Parece que cualquier sociedad desquiciada -y todas lo son- sólo puede generar formas desquiciadas de matrimonio. Por ejemplo, el matrimonio concertado/obligado por terceros. El matrimonio por conveniencia (neurótica, económica, política) de los contrayentes. El matrimonio "romántico", nacido del delirio fugaz de dos extraños... (1) La insensatez de todas estas motivaciones se demuestra en su inexorable desengaño , que contribuirá al maltrato de los hijos, la desdicha familiar y la guerra de sexos. Con sus consiguientes violencias individuales y sociales. Sólo existe una forma de emparejarnos "felizmente": con un mínimo de salud emocional y autoconocimiento por ambas partes . Pues sólo entonces podemos ver y vincularnos genuinamente con el otro/a. Es decir, amar. __ 1. El "amor" romántico es como pilotar un avión en completo estado de embriaguez; o como fundar un negocio con un desconocido "simpático", pero indocumentado. Nada qu

Ya lo dijo Chuang Tse

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Es bien sabido que, a mayor evolución tecnológica, mayor involución psicológica, intelectual y ético-espiritual. ¿O es al revés y, a mayores carencias íntimas, mayores afanes tecnológicos? Después de todo, la tecnología tiene mucho de prótesis, de muleta, de arma nacida de nuestros miedos, nuestros afanes controladores y, por supuesto, de nuestra soberbia. Por eso, hace ya más de 2000 años, ese sabio subversivo que fue Chuang Tse nos lo advirtió con esta sugerente historia: Tzu-Gung, al volver de sus viajes y pasar por Hanyin, vio a un anciano trabajando en su huerto. Bajaba continuamente al arroyo, llenaba un cubo de agua y regresaba penosamente  para regar los surcos. Su esfuerzo era enorme, pero los resultados, escasos. Tzu-Gung le dijo: - Hay un medio con el que usted podría regar fácilmente hasta cien surcos en un solo día. ¿No le iría mejor? - ¿Qué medio es ése? -preguntó el hortelano. - Es u

Guerra en las camas

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Todos los ríos conducen al mar, todos los desagües fluyen hacia las cloacas... y todas las neurosis desembocan en las relaciones de pareja. Ese lugar donde los seres humanos, desnudos -nunca mejor dicho- de mentiras y defensas, máximamente expuestos a la luz, descubren su ser verdadero. Sus miedos, sus iras, sus carencias, sus límites, a veces su ternura. Porque es en la intimidad donde más duelen las llagas del corazón. Y es en el dormitorio donde estallan todas las infancias.

La libertad innecesaria

La educación tradicional se basaba en la imposición de unas reglas autoritarias que, a través del miedo al castigo y el sentimiento de culpa, lograba sujetos obedientes. La educación actual rechaza las reglas, la culpa y el castigo. Pero ha inventado algo mejor: el miedo al aislamiento social. Dice: "eres libre para hacer lo que quieras en asuntos menores, mientras nos dejes pensar y actuar a nosotros en lo principal. De lo contrario, te expulsaremos del grupo ". O sea, sustituye el antiguo miedo consciente al autoritarismo (que, al menos, posibilitaba en mucha gente el deseo de libertad y rebelión), por el miedo inconsciente a ser segregada de un grupo tan amablemente "tolerante" en las pequeñas cuestiones cotidianas. El resultado es una sumisión total y "feliz". O el olvido de la libertad, ese artefacto ya innecesario.  Un milagro de la ingeniería política.

El infierno

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Si crees que la familia más horrible es la tuya o, peor aún, si ni siquiera has descubierto tu horror familiar.  Si crees que sólo unas pocas familias son malas, o sólo si salen por televisión.  Si en las calles de tu ciudad observas esos millones de agujeros en las colmenas, tras cada uno de los cuales habitan desconocidos hombres, mujeres, niños, bebés, abuelos, todos hacinados durante años, anónimos en la penumbra, sin testigos, todos ellos con sus demonios y miserias, y supones, ingenuo, que "todo va bien".  Si sueñas que cualquier niño podrá sobrevivir rodeado de carceleros asustados, egoístas, insensibles, enfermos, desesperados o locos.  Si crees que "la familia es el lugar más bonito del mundo", pese a todos los llantos secretos de los niños, los trastornados, los depresivos, los ansiosos, los inestables, los adictos, los delirantes, los violentos, los suicidas, los dominantes o los sumisos de