De victimismos y 'revictimizaciones'

Como sabemos, es más fácil acusar a los demás que reconocer los propios errores. Por ejemplo, nos quejamos de ciertas personas narcisistas, psicopáticas, etc., en vez de admitir, además, nuestra patológica dependencia emocional de ellas o, simplemente, nuestra propia toxicidad hacia terceros. Llamamos victimismo a esta actitud tan cómoda, reprochadora e inútil.

El victimismo es una forma de hipocresía y manipulación narcisista que busca obtener ciertas ventajas psicológicas (atención, control, etc.) y, últimamente, también económicas y políticas. Al victimista le gusta fingirse víctima absoluta, impotente, sin errores ni defectos. El principal de los cuales suele ser, sin embargo, su propio aferramiento consciente o inconsciente a las situaciones nocivas de las que se lamenta sin descanso, y/o sus propios abusos encubiertos en tales situaciones o contra personas inocentes (hijos, familiares, empleados, etc.).

La persona victimista está tan convencida de su propio autoengaño que cualquier honesto cuestionamiento lo considera una ofensa, un ataque, una "revictimización". Así elude definitivamente toda autocrítica y responsabilidad en sus problemas, y su toxicidad pasivo-agresiva resulta finalmente tan dañina como las patologías ajenas que tanto odia.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
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