Redes sociales 3: los cementerios de la cultura

Si los yacimientos del saber se hallan en las bibliotecas, hemerotecas, filmotecas, museos, archivos, webs y bancos de conocimiento (físicos y virtuales) de todo tipo, entonces no es difícil interpretar que las ruinas de tal conocimiento, sus pedazos rotos, erosionados y arrastrados por la sociedad y el tiempo, los cementerios de la cultura, son, entre otros, las redes sociales.

Las redes sociales me parecen, en efecto, grandes vertederos donde se acumulan día y noche ingentes cantidades de frases, titulares, datos, fechas, hechos, imágenes, sapiencias, mentiras, nimiedades, contradicciones, piltrafas de información de toda índole, todo ello bien triturado y mezclado, formando colosales sumideros. No se puede confiar ni aprovechar casi nada en ellos. Su incesante ruido multicolor confunde, aturde, cansa, aburre, incluso embota el alma frente al verdadero conocimiento.

Creo que el saber no se halla en los estuarios de los grandes ríos cargados de deshechos, sino aguas arriba, en las montañas, los orígenes, las fuentes. Allí donde se producen o guardan las obras vivas e intactas (filosofía, ciencia, literatura, música, cine, artes plásticas, etc.) de la cultura. A las que cualquiera puede acceder por amor al saber y a uno mismo.

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
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