Carta de un bebé a su mamá

Circula por internet una "Carta de una madre a su hija", no sé si real o ficticia, que emociona a muchos y estomaga a otros, pues se trata del más lamentable vademécum de mentiras y manipulaciones que muchas madres (y padres) suelen perpetrar contra hijos a los que no han sabido amar. Es un texto absolutamente egocéntrico, sensiblero y culpabilizador, que puede resumirse en el miedo de una mujer que, insegura porque intuye que nunca amó a su hija adecuadamente, se aferra a ella exigiéndole frutos (amor, gratitud, cuidados) cuyas semillas jamás sembró. (Nótese que cuando el amor es real, las reclamaciones no surgen por innecesarias). Analicé en un viejo artículo muchas de sus trampas hipócritas, victimistas y extorsionadoras. Pero hoy sólo transcribiré aquí la "Carta Alternativa" que aquel panfleto me inspiró.

CARTA DE UN BEBÉ A SU MAMÁ

Querida mamá,

Te pido, por favor, que me prometas que elegiste tenerme, cuidarme y amarme porque eres fuerte y no débil. Que me criarás para amarme y no para que yo te ame a ti. Que ya curaste tus heridas para no herirme con ellas. Que seré lo más importante para ti, pero no tu juguete, ni tu esclavo, ni tu negocio. Que no sólo alimentarás mi cuerpo, sino también mi alma con tu tiempo, alegría, cariño, juegos, consuelo, ejemplo, guía. Que confiarás siempre en mí y nunca me aplastarás con tu dominio, tus miedos o tu impaciencia. Que sentirás mis sentimientos con tu corazón. Que jamás me atacarás ni traicionarás. Que nunca desearás enjaularme en tu vida. Que sabes que sólo tu amor hará brotar la gratitud en mi alma. Que sabes que sólo tu amor me dará la fuerza y la brújula para vivir. Y que, si no cumples estas promesas, jamás me castigarás exigiéndome lo que mi corazón roto y vacío no podrá darte.

Yo no te pedí nacer, mamá. Pero te prometo que, si me quieres, me cuidas y me tratas bien, entre tú y yo crecerá un Árbol de Amor que nos protegerá, unidos pero no atados, para siempre.

Tu bebé.