Sobre el abuso sexual infantil

El abuso sexual infantil puede ser muy dañino. Pero existe, en mi opinión, una histeria sociopolítica en relación al problema, ya que las secuelas emocionales del abuso dependen de numerosos factores:

• la edad del niño al sufrirlos
• la identidad del abusador o abusadores
• la clase y número de abusos ocurridos
• su grado de aceptación, rechazo o culpa
• el grado de intimidación o violencia
• la calidad del entorno familiar
• la personalidad y neurosis del niño
• el ambiente sociocultural

En este sentido, ni el abuso sexual infantil ni sus consecuencias suelen ser independientes de la clase de crianza que sufren los niños. De hecho, en la práctica, no es fácil distinguir entre los daños causados por los abusos sexuales en sí, de los originados por los demás factores (desamor, negligencia, encubrimiento, malos tratos, familias disfuncionales, etc.). Los cuales, por cierto, suelen usar como tapadera la gran alarma social que generan los primeros. Nada mejor que culpar al árbol de la podredumbre del bosque.

Sobre si el niño abusado puede convertirse a su vez en abusador, también depende de muchas circunstancias.  La principal de ellas para prevenirlo es, naturalmente, que la víctima logre darse cuenta y superar la mayoría de conflictos íntimos (conscientes e inconscientes) que el trauma le produjo.