Los pajarillos saben pelear

Violencia: "Uso de la fuerza física o moral". (RAE)

Leo por ahí una cita excelente: "No puedes llamarte 'pacífico' a menos que también seas capaz de ser violento. Si eres incapaz de violencia, no eres pacífico, sino inofensivo".

La frase me recuerda que una cosa es la violencia neurótica, "irracional", que deriva de conflictos íntimos del sujeto que poco tienen que ver con las causas/excusas que aduce para justificarla (es la que puede prevenirse mediante el amor y la psicoterapia). Y otra muy distinta es la violencia necesaria (generalmente defensiva), que a veces debemos ejercer en distintas formas y grados, individual o socialmente, contra peligros imposibles de frenar de otros modos (las leyes justas son un ejemplo de ello). La incapacidad de ejercer este segundo tipo de violencia, ya sea por miedo, culpa o ideologías, es una castración neurótica que puede resultar incluso autodestructiva. La cuestión no es, entonces, "violencia sí" o "violencia no", sino cuándo es realmente indispensable, y cómo ejercerla de manera adecuada.

La cita mencionada me recuerda aquel episodio del Nuevo Testamento, donde Jesús arroja a patadas a los mercaderes del templo. Y a la película Perros de paja (Sam Peckinpah, 1971), donde un archipacífico profesor de matemáticas debe recurrir a la violencia para defenderse de otros violentos. Y también a la ideología "pacifista", ese troyano del Estado totalitario para impedir cualquier rebelión social... Etcétera.

Nos guste o no, cierto grado de violencia es inherente a la vida. Pero resulta tan neurótico abusar de ella como pretender extirparla por completo. Por eso, como señala la brillante cita inicial, no es lo mismo ser pacíficos que ser inofensivos, es decir, indefensos. Y, en ocasiones, la paz artificial ("pacifista", "indefensionista") puede ser peor que la violencia requerida. Incluso los pajarillos saben pelear.