Desmontando la 'perdonología'

"Calla y sigue obedeciendo"

Una seguidora de Facebook nos comparte la siguiente frase "perdonológica":

"Ellos [tus padres] también tuvieron una niñez de la cual no sanaron. Ellos no sabían lo que hacían contigo porque no tuvieron una experiencia de amor incondicional, aún así hicieron lo mejor que pudieron. No los culpes, ni los trates de cambiar. Ámalos como son, y ahora que ya eres consciente... ¡ROMPE EL CICLO! [no maltrates a tus hijos, etc.]".

Esta cita resume magistralmente todos los tópicos y engaños de la teoría del perdón "terapéutico", tal como ya hemos señalado otras veces (p. ej., aquí o aquí). Pero podemos desmontarlos con detalle una vez más, punto por punto:

Ellos también tuvieron una niñez de la cual no sanaron...
Cierto.

No sabían lo que hacían contigo...
Depende. Algunas madres y padres maltratadores (autores de abusos sexuales, violencias, castigos, humillaciones, encubrimiento de terceros, etc.) niegan sus conductas frente a sí mismos y/o los demás, precisamente porque saben consciente o inconscientemente el daño que causan (como les demuestran continuamente las quejas, lágrimas y síntomas de sus víctimas).

No tuvieron una experiencia de amor incondicional...
Como todos los neuróticos, psicóticos y violentos del mundo, cuyos posibles delitos no los inmuniza contra la reprobación social y/o legal.

Aún así hicieron lo mejor que pudieron...
Es una justificación exculpatoria. Pero, ¿de qué lado está la Psicología? ¿De la víctima a la que atiende o del victimario al que desconoce? ¿Qué clase de empatía o terapia sería, p. ej., la que intentase "ayudar" a una mujer violada "animándola" a empatizar, justificar y minimizar la agresión del violador?

No los culpes...
¿Por qué razón? Si toda conducta dañina atrae el repudio social y/o legal, ¿por qué los padres nocivos, tras destruir el alma de su hijo, merecerían un trato diferente? ¿En qué podríamos basar su privilegiada inmunidad? ¿Acaso pretendemos evaluar el abuso (p. ej., la paliza a un niño) no por su índole intrínsecamente perversa y antisocial, sino sólo según quién lo perpetra?

Ni los trates de cambiar...
Cierto. Nadie puede cambiar a quien no desea transformarse. Y mucho menos los hijos a sus padres.

Ámalos como son...
Nuevamente, ¿por qué razón? ¿Corresponde a la Psicología predicar la moral/política del "honra a tus padres", "ama a tus enemigos", "pon la otra mejilla", "sé bueno y obediente", etc.? Psicológicamente, el amor -como el perdón- no se logra por la voluntad de terapeutas o pacientes, sino sólo tras largos y difíciles viajes a través del dolor, el miedo, la culpa y la rabia (sobre todo en sus niveles inconscientes), hasta que las heridas principales dejan de doler tanto y entonces el odio y el rencor dejan espontáneamente de ser necesarios. Aún así, hay crímenes contra la infancia tan devastadores (e imperdonables) que muchos de estos viajes, aunque mejoradores para las víctimas, jamás restaurarán unos vínculos familiares donde, en rigor, el amor nunca existió. Y por otro lado, ¿quién se atrevería a exigir o esperar frutos dulces donde sólo se sembró espinas y amarguras?

Y ahora que ya eres consciente... ¡ROMPE EL CICLO!
No es tan fácil. Como acabamos de ver, es preciso un largo proceso de maduración real. No somos máquinas programables, sino seres orgánicos, complejos, vulnerables, la mayoría de cuyas dinámicas psicoconductuales emergen de profundas raíces inconscientes de las que, teniendo escaso conocimiento, difícilmente podemos controlar. ¿De qué sirve, entonces, una Perdonología que no entiende de dónde, cómo y por qué surgen las aguas pero, con idéntica ignorancia, pretende "dirigirlas" moralmente sin la menor sabiduría emocional? 

*

Todo esto, sumado a lo expuesto en otros artículos, etc., demuestra en mi opinión que la Perdonología es una filosofía (no psicología) caracterizada por: 1) una visión meramente racional, conductual y moral del ser humano; 2) un enfoque ingenuo centrado en la consciencia y la voluntad, y no también (y sobre todo) en las dinámicas emocionales e inconscientes; 3) unos métodos autoritarios, poco respetuosos y liberadores para los individuos; 4) una falta de empatía hacia el sufrimiento de las personas. Todo lo cual convierte a la Perdonología en una herramienta más de los mismos poderes e instituciones causantes de los trastornos psicológicos que pretende "curar". O, en otras palabras, supone una traición a las victimas del maltrato familiar. Pues inducir al neurótico a "perdonar" no es, en el fondo, sino ordenarle: "calla y sigue obedeciendo".

© JOSÉ LUIS CANO GIL
Psicoterapeuta y Escritor
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