Llorar no es suficiente

Que la crianza tradicional de los varones haya enfatizado que "los hombres no deben llorar", etc., no significa necesariamente, contra lo que muchos piensan, que las mujeres, libres de tal castración, resulten por ello más sensibles, empáticas y amorosas. Sólo implica que los varones sufren más dificultades para percibir y expresar sus sentimientos.

La "fluidez" afectiva no garantiza una verdadera sensibilidad ni, mucho menos, un mejor potencial amoroso. Hay hombres exteriormente "fríos" o "duros" que interiormente son muy sensibles y vulnerables; y mujeres muy "emocionales" por fuera pero muy duras y egocéntricas por dentro. La mejor prueba de lo segundo es el masivo fracaso materno, es decir, la generalización de la neurosis.

La genuina sensibilidad frente al mundo, la empatía, el amor (o sea, la superación del narcisismo neurótico) no se adquieren por la mera autorización o prohibición del llanto, sino por el amor que hombres y mujeres disfruten realmente desde su infancia.