El día que aprendí... lo que tenía que aprender

Uno de los casos más duros, pero también más didácticos, de mi experiencia profesional fue, hace años, el de un hombre maltratado brutalmente por su padre. En su preadolescencia discutían a menudo. El padre perdía a veces los estribos y, fuera de sí, derribaba al chaval contra el suelo y, a horcajadas sobre él, lo estrangulaba con todas sus fuerzas. El ataque era tan brutal y prolongado que el chico, aterrorizado y sin poder respirar, a veces temía angustiosamente que, hoy sí, mi padre va a matarme... Mi paciente relataba la ferocidad de aquellos ataques con un realismo detallado que me estremecía, me conmocionaba... Y mis pensamientos eran obvios: ¡aquel padre había sido un energúmeno, un delincuente, un canalla! Pero no fue aquello lo que me marcó. Lo que me marcó para siempre fue el contexto de las escenas. Pues aquel hombre me explicaba:

"Tirado en el suelo, mi padre encima asfixiándome con aquellas zarpas y gritos terroríficos, veía yo cerca los pies de mi madre y mi hermana mayor, quietas sin decir nada, sin hacer nada, sin salvarme de aquello... Y pasó muchas veces".

O sea que, durante años, nadie movió un dedo por aquel chico. Ni antes, ni durante, ni después de las agresiones, pese a que el padre sólo era violento con el hijo. Por tanto, claramente, toda la familia no sólo consentía el problema, sino que participaba en él. Contribuían a perpetuarlo. Su complicidad no era debida al miedo, etc., sino a ciertas psicodinámicas (neurosis compartidas, desamor, odio, interés...) que, desde mucho antes, habían ido convirtiendo a mi paciente en el chivo expiatorio que, simplemente, "merecía" aquellas violencias (entre otros maltratos).

Así aprendí visceralmente que, como he comprobado tantas otras veces y pese a lo que afirman muchos libros, "expertos" y la mayoría de políticos, todo abuso infantil duradero (emocional, físico o sexual) en familia, venga de donde venga (padre, madre, hermanos...), es siempre sistémico. Es decir, todos sus miembros, salvo el niño/a, son responsables.