De rábanos y terapias

Para mí no hay más terapia que la que examina (y repara en lo posible) biografías, conflictos interpersonales, emociones contrapuestas, sentimientos invisibles, infancias desalmadas, heridas sangrantes, verdades esquivas, demonios atrapados, vacíos sin llenar... Todo lo demás (pensamientos, conductas, creencias) me parecen las hojas del rábano. Y, como sugiere el dicho, no conviene tomar el rábano por las hojas.