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Mostrando entradas de septiembre, 2021

Sobre los "-ismos"

Obviamente, no es igual... Víctima que victimismo Conducta que conductismo Sentimiento que sentimentalismo Razón que racionalismo Idea que idealismo Autoridad que autoritarismo Igualdad que igualitarismo Paz que pacifismo Macho que machismo Mujer que feminismo Moral que moralismo Popular que populismo Dinero que capitalismo Nación que nazismo Social que socialismo... Etcétera. Los "ismos" consisten, pues, en tomar cualquier elemento particular de la realidad (el primer elemento comparativo: "víctima", "conducta", "sentimiento"...), exagerarlo/generalizarlo artificialmente, y convertir el abstracto resultado (el respectivo "-ismo") en un fetiche social al que odiar o, por el contrario, al que idolatrar contra las demás realidades del mundo. Son un delirio y un atropello contra la Vida. Y, en lo político, el arma más eficaz de dominación.

Llorar no es suficiente

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Que la crianza tradicional de los varones haya enfatizado que "los hombres no deben llorar", etc., no significa necesariamente, contra lo que muchos piensan, que las mujeres, libres de tal castración, resulten por ello más sensibles, empáticas y amorosas. Sólo implica que los varones sufren más dificultades para percibir y expresar sus sentimientos. La "fluidez" afectiva no garantiza una verdadera sensibilidad ni, mucho menos, un mejor potencial amoroso. Hay hombres exteriormente "fríos" o "duros" que interiormente son muy sensibles y vulnerables; y mujeres muy "emocionales" por fuera pero muy duras y egocéntricas por dentro. La mejor prueba de lo segundo es el masivo fracaso materno, es decir, la generalización de la neurosis. La genuina sensibilidad frente al mundo, la empatía, el amor (o sea, la superación del narcisismo neurótico) no se adquieren por la mera autor

De rábanos y terapias

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Para mí no hay más terapia que la que examina (y repara en lo posible) biografías, conflictos interpersonales, emociones contrapuestas, sentimientos invisibles, infancias desalmadas, heridas sangrantes, verdades esquivas, demonios atrapados, vacíos sin llenar... Todo lo demás (pensamientos, conductas, creencias) me parecen las hojas del rábano. Y, como sugiere el dicho, no conviene tomar el rábano por las hojas.

¿"Poliamor"?

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Si yo fuese el Amo del Mundo y quisiera destruir todos los lazos humanos basados en el amor, reducir a las personas a sujetos desesperados 100% serviles a mi voluntad, ¿qué haría? Muy sencillo: Pregonaría sin descanso en todos mis medios de comunicación del mundo las "maravillas" de la promiscuidad, las fantasías sexuales, el amor libre, las parejas abiertas, el poliamor, la "agamia", la "anarquía relacional" y otros eufemismos extravagantes. Insistiría en que el amor es "opresor", una "ideología", un asunto "heteropatriarcal", etc. Y, desacreditando así todo lo que une a las personas y enfatizando en cambio todo lo que las separa (narcisismo, soledad, envidia, rabia), conseguiría no sólo normalizar el desamparo de millones de personas, sino lograr su renuncia a toda esperanza de amor e incluso extirpar el amor de la faz de la tierra. Entonces, absolut

Fantasías sexuales

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Creo que las fantasías sexuales, entendidas aquí como sucedáneos de la realidad , están sobrevaloradas y tienen un lado oscuro. Son evidentemente útiles para el autoerotismo, etc.,  pero no aportan nada valioso a las relaciones de pareja. Por ejemplo, cuando una persona en plena relación sexual con otra necesita unilateral (o incluso compartidamente) fantasear escenas sexuales distintas del aquí y ahora, o con terceros, etc., ¿dónde se hallan realmente ubicadas tales personas? ¿Qué o quién las excita de verdad? ¿Están ambos sujetos realmente conectados y deseándose, o más bien utilizándose como objetos al servicio de sus fantasías? Etcétera. Y en todo caso, ¿por qué la realidad sexual del momento no habría de ser suficiente para colmarlas?  Una variante de las fantasías sexuales es el llamado "cibersexo", mediante el que p

Museo de frases estúpidas

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• Mis padres me maltratan, pero me quieren a su manera • Si no nos quieres ni perdonas, tus hijos te harán lo mismo • Si no nos quieres a nosotros, en realidad no te quieres a ti mismo • Si te enfadas conmigo, tu ira aumentará y te hará daño a ti mismo • Te quiero porque eres mi hijo (o madre, padre, pariente, pareja, etc.) • Ya me echarás de menos • Con todo lo que he hecho por ti • Me debes un respeto • Yo te di la vida • ¿Qué harías tú sin mí? • ¿Así me lo agradeces? • Lo tienes bien merecido • Eres igualito/a a... • Qué más quisieras tú que... • Nunca cambiarás • Todo es por tu bien • Tu a mí no me quieres • Siempre es culpa tuya • Me matarás a disgustos • No te atrevas a mentirme • etc., etc. ¿Quién no ha sufrido (o practica) estos engaños y manipulaciones neuróticas? Pero millones de personas lo llaman "amor".

El Secreto del Mundo

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Cuanto más exploro los maltratos de familia, menos "zen" soy y más radical me voy volviendo. Más escandaloso e intolerable me parece todo. Siento que, de algún modo, me acerco al núcleo de muchísimos problemas personales y sociales; que rozo incluso uno de los "secretos del mundo". ¿Y cuál sería este secreto? El de que, salvo excepciones (por muchas que sean), la institución familiar constituye desde siempre y en todo el mundo un gigantesco fraude . La familia es ciertamente, idealismos a parte, una dictadura. Como todas las dictaduras, puede ser más o menos dura, pero consiste por definición en el dominio de los fuertes (la familia), que tienen todo el poder, sobre los débiles (los niños), que no tienen ningún poder. Por tanto, como todo sistema autoritario, es opaco  y fácilmente proclive a toda clase de abusos (en este caso, emocionales, físicos y/o sexuales) . Los sufrimientos y estragos persona

Más allá de las ventanas

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Parece mentira que millones de personas crean sin pestañear cualquier cosa que no pueden verificar , sólo porque lo ven en sus "ventanas". Pero precisamente ésta es la baza de las ventanas: mentir a destajo no sólo aprovechando su efecto mágico-hipnótico sobre las personas, sino porque generalmente nadie va a comprobar lo que dicen. Todo sistema cerrado favorece el engaño (o incluso es creado para engañar). Por eso cualquier verdad y libertad suele encontrarse más allá de las ventanas.

El día que aprendí... lo que tenía que aprender

Uno de los casos más duros, pero también más didácticos, de mi experiencia profesional fue, hace años, el de un hombre maltratado brutalmente por su padre. En su preadolescencia discutían a menudo. El padre perdía a veces los estribos y, fuera de sí, derribaba al chaval contra el suelo y, a horcajadas sobre él, lo estrangulaba con todas sus fuerzas. El ataque era tan brutal y prolongado que el chico, aterrorizado y sin poder respirar, a veces temía angustiosamente que, hoy sí, mi padre va a matarme... Mi paciente relataba la ferocidad de aquellos ataques con un realismo detallado que me estremecía, me conmocionaba... Y mis pensamientos eran obvios: ¡aquel padre había sido un energúmeno, un delincuente, un canalla! Pero no fue aquello lo que me marcó. Lo que me marcó para siempre fue el contexto de las escenas. Pues aquel hombre me explicaba: "Tirado en el suelo, mi padre encima asfixiándome con aquellas zarpas y gritos terroríficos, veía