Terapeutas reeducadores y terapeutas liberadores

No nos engañemos: en el maremágnum de psicoterapias actuales, sólo hay dos clases fundamentales de psicoterapeutas:

1. Los consciente o inconscientemente reeducadores, es decir, a favor de las instituciones (como la familia), las normas sociales y los valores morales-ideológicos de turno. Estos terapeutas se centran en los pensamientos y conductas del paciente, y su objetivo es dirigir a éste (es decir, someterlo, "adaptarlo") en las direcciones "correctas" preestablecidas.

2. Los consciente o inconscientemente liberadores, es decir, a favor del propio sujeto y sus dolorosos traumas y conflictos internos. Estos terapeutas se centran exclusivamente en ayudar al paciente a comprender y resolver dichos traumas y conflictos, reduciendo así el dolor y favoreciendo su maduración psicoafectiva. Pensamientos y conductas son considerados meros subproductos del proceso.

En mi opinión, cualquier terapeuta o paciente debería, entonces, optar. O elegimos el bando de la sociedad (terapias reeducadoras), o el bando del individuo (terapias liberadoras). Control o Libertad. Cabeza o Corazón. Dogma o Arte. Sin la previa conciencia y resolución de este dilema, muchas terapias no son sino brumas contradictorias y reneurotizantes.