Frío y caliente

Muchos textos de psicología son intelectuales (demasiado técnicos, farragosos, más ricos en "datos" y teorías que en conclusiones útiles). O eufemísticos (demasiado superficiales, condescendientes con el lector, timoratos). Ninguna de ambas categorías afronta con empatía la subjetividad, el dolor ardiente del neurótico. Suelen ser escritos fríos, impersonales, distantes. Quieren ser "científicos". O comerciales.

Pero el sufrimiento neurótico -desamparo, miedo, ira, culpa, tristeza- es "caliente". Muy caliente.

¿Cómo pueden los autores fríos comprender a las víctimas que hierven?