La Madre de todas las mentiras

La frase "te quiero pero te cuestiono / ignoro / descuido / agredo / domino / humillo / castigo / etc. todos los días de tu vida" no sólo es absurda y delirante sino, por eso mismo, enloquecedora para un niño. Lo confunde sin remedio y construye en su mente y su corazón un mito vacío, una mentira primigenia (el "amor de los padres"), que tardará décadas en descubrir y sobre la que desarrollará su neurosis. Quizá logre destaparla a raíz de una gran bronca familiar, una expulsión del nido, un desheredamiento, una terapia perspicaz, etc. Pero, generalmente, la gran estafa de amor no llega a detectarse. La universal simulación parental del "como si" suele ser exitosa. Por eso millones de criaturas son ciegas y adictas a la mentira (y por tanto autoengañadas y engañadoras). Por eso proliferan millones de personas insensibles, aferradas y/o obedientes a toda clase de fraudes sociales y políticos... Y así llegamos a construir, entre todos, esa Gran Mentira que es el mundo.

Y todo comenzó con la más sutil pero diabólica de todas las falsedades:  "te quiero pero te cuestiono / ignoro / descuido / agredo / domino / humillo / castigo / etc. todos los días de tu vida".