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Mostrando entradas de junio, 2021

Sobre los derechos

Los derechos no se esperan, ni se reclaman, ni se suplican: se conquistan. Siempre ha sido así y siempre lo será, porque así es el ser humano. Mucha gente cree ingenuamente que sus derechos son algo "natural" que se les debe, que merecen porque sí, que dárselos es obligación de sus políticos, etc. Pero olvidan que nadie regala derechos. Que todos los que aún conservamos son la herencia de muchísimas personas que lucharon por ellos a costa de su sangre, su libertad y sus vidas. Y por eso, en cuanto nos relajamos, muchos de estos derechos tan duramente conquistados comienzan a erosionarse, a debilitarse, a desvanecerse. Por otro lado, están los falsos derechos. Esos dogmas y leyes (más o menos absurdos y/o injustos) que algunos tiranos, llamándolos "derechos", imponen a la sociedad. Porque la gente, cuando oye tan totémica palabra, aguanta cualquier abuso. ¿Quién se atrevería, en efecto, a oponerse al supuesto &quo

Sobre psicópatas (mi opinión)

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No comparto el discurso habitual sobre/contra los psicópatas, por diversas razones: 1. La propia palabra, "psicópata", es confusa, ya que significa "enfermo del alma", lo que también puede aplicarse a los neuróticos y psicóticos. Prefiero el término mucho más preciso de "sociópata" o "trastorno antisocial". 2. Los mensajes sobre el tema suelen referirse tácita o explícitamente al  varón  sociopático, lo que parece servir muy convenientemente a las políticas de género. Quizá por esta razón, la mayoría de escritos "especializados" son meramente descriptivos, no profundizan en la comprensión, génesis, tratamiento ni prevención del problema, y se limitan a aconsejar cómo identificar, protegerse y denunciar cuanto antes a los sociópatas. No son textos psicológicos, sino políticos. 3. La sociopatía se define por su falta de empatía y de sentimientos de culpa. Pero

Alice Miller y Fedor Dostoiewski

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Alice Miller publicó su primer libro, El drama del niño dotado , en 1979. Pero curiosa y exactamente 100 años antes, el gran Fedor Dostoiewki publicó su magna obra Los hermanos Karamazov (1879). En uno de sus capítulos, en el contexto de un debate filosófico-religioso, aparece con descarnada lucidez la cuestión no ya del maltrato infantil, etc., sino de la crueldad humana contra los niños . Una aberración antropológica que, siendo universal y permanente, puede demoler por completo las visiones del mundo de algunas personas. Como le sucede a Iván, uno de los protagonistas de la novela. Transcribo aquí, resumido, el capítulo referido, con la advertencia de que es muy duro . REBELDÍA Fedor Dostoiewski, 1879 ( Los hermanos Karamazov , Libro 5, Capítulo 4) [Diálogo entre Iván y su hermano Aliocha] (...) - Aunque te sorprenda, Aliocha -dijo Iván-, yo también adoro a los niños. Observa que entre los hombres crueles, dotados de bárbaras pasiones, como los Karamazov, abundan los

El Mal no existe

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Contrariamente a lo que se dice en estos tiempos (y en todos), el Mal no existe. Es un mito, una metáfora, un concepto moral. Lo que sí existe es, en cambio, el Narcisismo. Ese egocentrismo psicológico que, cuando es extremo, llamamos locura (o eufemísticamente "trastorno"). Por ejemplo, "locura psicoafectiva" (las neurosis). "Locura psicocognitiva" (las psicosis). "Locura psicomoral" (ausencia de empatía, culpa y valores: las psicopatías)... Todas ellas, con sus respectivas manifestaciones más o menos destructivas para los propios trastornados y/o la sociedad.  Locura: esa flor podrida del desamor, el abuso y el maltrato a la infancia. Ese vacío desesperado de quien no logra confiar ni reconectarse con el mundo. Ese anhelo de control y triunfo sobre una realidad que secretamente se teme y se odia. Ese afán de venganza de los abusados. A menudo esa deriva inconsciente hacia el daño prop

Competir y compartir

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La pedagogía actual enfatiza la necesidad de una educación basada en el "compartir" y no, como antes, en el competir, visto hoy como supuesto germen de una sociedad competitiva, violenta y megacapitalista. Pero esta idea es, en mi opinión, terriblemente falsa y destructiva para individuos y sociedades. Hay muchos momentos en la vida en que debemos saber, obviamente, compartir, distribuir, ayudar, amar. Pero también hay muchos otros en que debemos saber luchar y competir, si queremos avanzar y, sobre todo, no ser arrollados por las voluntades de otros. De hecho, un concurso literario, un festival de cine, un evento deportivo, un diploma académico, un proyecto científico, la rivalidad política, las elecciones democráticas, una empresa rentable, el progreso tecnológico, la vida en general es -y sólo puede ser- competitiva. Lo que no impide que también tenga muchos otros aspectos a

No sermonees a tu pareja

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No riñas a tu pareja, ni te dejes reñir por ella. Ante cualquier conflicto, podéis protestar, quejaros, reprochar, incluso discutir acaloradamente. Pero no tenéis derecho a sermonear al otro/a, ni es digno tolerar sermones de nadie. Amonestar implica una posición de superioridad, de autoridad, de jerarquía, ¿y no es el amor de pareja una relación horizontal, democrática, de igual a igual? Una relación madura no admite amos ni criados. La diferencia entre el legítimo reproche y el prepotente sermón es la intención consciente o inconsciente. El reproche nace del dolor/enfado/queja ante alguna acción de nuestra pareja, con la que necesitamos entonces aclarar nuestros sentimientos y pensamientos, discutir, pactar, etc., para evitar en lo posible futuros choques y malentendidos. Forma parte de un esfuerzo común por mejorar la relación. La arenga nace, en cambio, de la prepotencia, el narcisismo, e

El parte meteorológico

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Siempre que veo al hombre/mujer del tiempo siento una mezcla de vergüenza y miedo. ¿Qué clase de sociedad es tan absurdamente pusilánime que quiere saber si ha llovido en alguna parte o, para salir de casa, necesita adictivamente que alguien le advierta si lloverá o no? Basta con mirar por la ventana y, si es necesario, tomar preventivamente un paraguas. Un mundo que no puede soportar la incertidumbre de si habrá sol o nublado, ¿qué demonios puede soportar? Y si no soporta nada, ¿cómo evitará ser dominado por toda clase de tiránicos "protectores"?

Fanatismos de género

Como terapeuta y en relación a todos esos movimientos de "géneros", quiero manifestar que: 1. Siento un absoluto rechazo hacia todas las formas de intelectualizar, generalizar, colectivizar y politizar los sentimientos humanos. Y más aún en un mundo lleno de grupúsculos radicales enfrentados. Nada que promueva o forme parte de la división y el odio social me interesa. 2. He aprendido que casi todo lo que se defiende a gritos es falso. La apariencia de las cosas dista mucho de la realidad interior de la gente, a la que sólo se puede acceder y -entender- hablando en profundidad persona a persona. 3. El amor, miedo, odio, rechazo o indiferencia de cualquier individuo hacia otros resulta invariablemente de su biografía personal consciente y, sobre todo, inconsciente . Por ello todas las doctrinas y panfletos sobre l

La Madre de todas las mentiras

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La frase "te quiero pero te cuestiono / ignoro / descuido / agredo / domino / humillo / castigo / etc. todos los días de tu vida" no sólo es absurda y delirante sino, por eso mismo, enloquecedora para un niño. Lo confunde sin remedio y construye en su mente y su corazón un mito vacío, una mentira primigenia (el "amor de los padres"), que tardará décadas en descubrir y sobre la que desarrollará su neurosis. Quizá logre destaparla a raíz de una gran bronca familiar, una expulsión del nido, un desheredamiento, una terapia perspicaz, etc. Pero, generalmente, la gran estafa de amor no llega a detectarse. La universal simulación parental del " como si " suele ser exitosa. Por eso millones de criaturas son ciegas y adictas a la mentira (y por tanto autoengañadas y engañadoras). Por eso proliferan millones de personas insensibles, aferradas y/o obedientes a toda clase de fraudes sociales y polí

La romantización de la maternidad

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La idealización es un mecanismo inconsciente de defensa, típicamente destinado a encubrir los aspectos más desagradables de la realidad. Por eso toda idealización es delatora. Como también lo es, por ejemplo, esa romantización de la maternidad por parte de la sociedad y, en especial, de algunas mujeres que exaltan sin cesar la supuesta maravilla de "ser madres", e incluso exhiben en las redes sociales, como trofeos, a sus hijos pequeños. Unos niños que, contradiciendo el entusiasmo materno, a menudo aparecen más o menos devastados. Todas las hembras mamíferas pueden parir, y también algunos peces, reptiles y otros animales vivíparos. La maternidad es un hecho biológico tan esencial aunque ordinario como respirar, comer o dormir. Así que, al margen de la íntima e intransferible experiencia psicoafectiva de algunas madres, ¿qué necesidad habría de mitificar algo tan sencillo? Tenemos a

Frases terriblemente estúpidas

"Te quiero porque eres mi hijo". "Te quiero porque eres mi madre (o padre, hermano, pariente de mi misma sangre, familia, etc.)". "Te quiero porque eres mi marido, esposa, etc. "Te quiero porque somos compañeros, amigos, aliados, hermanos espirituales...". Etcétera. En todos los casos, la tontería reside en la conjunción " porque ". Se argumenta el amor en base al rol del otro (parentesco, etc.), y no sobre la realidad y calidad (o no) de los lazos psicoafectivos . Por ello, lo que real e inconscientemente decimos con estas frases es: "desearía quererte por tu papel, como socialmente se espera de mí, pero no me atrevo a decirte la verdad, o me cuesta expresarla, o ni siquiera la conozco". Tal es la capacidad de engaño y autoengaño de los seres humanos.

Sanar

Pese a las muchas décadas de historia de la psicoterapia, creo que aún suele tenerse una imagen bastante distorsionada, irreal, de su verdadera naturaleza. ¿Puede la psicoterapia "curar" realmente a la gente? Más aún, ¿qué significa sanar? Los traumas emocionales conscientes e inconscientes que causan los síntomas neuróticos no pueden eliminarse. Quedan troquelados para siempre en el corazón de las personas, tal como ciertos daños, enfermedades y malformaciones marcan sin remedio el cuerpo. Ninguna psicoterapia puede borrar eso. Lo que sí hacen las psicoterapias es, en cambio, ayudar a los neuróticos a examinar y aceptar sus heridas, de modo que muchos de sus síntomas (que en el fondo son defensas contra ellas) dejen de ser necesarios. Les ayudan a evacuar las emociones reprimidas asociadas a los traumas originales (a "desinflamar" el alma). Les ayudan a adquirir formas de vida más compatibles con sus vulnerabilidade s, lo que aliviará mucho sus padecimien