Amores ñoños

Una de las ñoñerías típicas de Hollywood, y de algunas personas, es cuando chico dice a chica: "Cariño, te quiero, deseo casarme contigo y hacerte feliz". Como si el amor consistiera en "hacer feliz" a alguien. O como si fuese un propósito, un deber o un esfuerzo.

La felicidad no es la meta, sino el motivo del amor. Amamos no para crear felicidad, etc., sino precisamente porque esta relación ya nos hace felices (nos nutre mutuamente en varios sentidos, etc.). De ahí que deseemos prolongarla, comprometernos con ella, aunque subsidiariamente ello pueda requerirnos algunos esfuerzos.

Si alguna de las partes deja de sentirse feliz a causa de los problemas de la misma relación, será bueno, por supuesto, intentar mejorarla. Pero si se debe a su propia neurosis personal, entonces no será misión de la pareja "salvarla" de ello, sino del propio desdichado/a el salvarse a sí mismo/a, generalmente con ayuda de terapias, etc. O bien separarse.

Una vez más, los ideales de cualquier tipo confunden emocionalmente a las personas. Con todas sus penosas consecuencias.