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Mostrando entradas de 2021

De rábanos y terapias

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Para mí no hay más terapia que la que examina (y repara en lo posible) biografías, conflictos interpersonales, emociones contrapuestas, sentimientos invisibles, infancias desalmadas, heridas sangrantes, verdades esquivas, demonios atrapados, vacíos sin llenar... Todo lo demás (pensamientos, conductas, creencias) me parecen las hojas del rábano. Y, como sugiere el dicho, no conviene tomar el rábano por las hojas.

¿"Poliamor"?

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Si yo fuese el Amo del Mundo, querría romper todos los lazos humanos basados en el amor y la ayuda mutua, a fin de obtener átomos desamparados 100% serviles a mi voluntad. ¿Cómo haría eso? No iría, desde luego, persona por persona malmetiendo contra sus seres queridos, intrigando, engañándolas, etc., pues sería demasiado evidente, caro, lento, estúpido. Haría otras cosas mucho más eficientes. Adquiriría todos los medios de comunicación del mundo (prensa, televisión, radio, cine, internet y redes sociales) y predicaría a todas horas cierta clase de ingeniosas invenciones (p. ej., "poliamor", "agamia", "amor libre", "anarquía relacional", etc.), todas ellas fomentadoras del narcisismo, el desamor y la incapacidad de amar de la gente. Ignorando por completo la psicología profunda del amor de pareja, justificaría mis ocurrencias con toda clase de dogmas arbitrarios ("el amor es ideológico", "el amor es opresor", "e

Fantasías sexuales

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Una fantasía sexual es la representación imaginaria de una escena sexual. Cumple diversas funciones psicológicas, entre ellas incrementar la excitación masturbatoria, etc. Pero en las relaciones de pareja su significado puede ser, en mi opinión, muy diferente. Imaginemos que una persona, cuando está en plena sesión sexual con su pareja, le gusta (o necesita) contemplar escenas pornográficas en una pantalla. O a través de unas gafas de "realidad virtual". O simplemente visualizándolas en su imaginación. ¿Dónde está ubicada realmente esa persona? ¿Se sentirá su pareja incluida en la situación? ¿Con quién está de verdad excitándose el fantaseador/a? La fantasía sexual es, en este caso, claramente un velo, una lámina separadora entre lo real y lo verdaderamente estimulante . Opera, así, como un fetiche, una muleta, el síntoma de algún tipo de dificultad del sujeto, ya sea consigo mismo o con su pareja.   En las fant

La hipocresía antiautoritaria

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La mojigatería sociopolítica lleva décadas satanizando conceptos tan básicos y supuestamente "retrógrados" como autoridad, reglas, límites, obediencia, orden, poder, jerarquía, etc. Pese a la obviedad de que no sólo tales cosas son inherentes al ser humano y forman parte del mundo desde siempre -e incluso hoy han empeorado-, sino que no existen formas alternativas de organización social. Todas las sociedades, en absolutamente todos los ámbitos (familia, trabajo, sociedad, economía, religión, política) necesitan para funcionar normas, leyes, reglamentos, así como personas e instituciones ("autoridades") que las hagan cumplir bajo pena de sanciones diversas. Esto incluye desde las Constituciones de los países y las costumbres hasta las señales de tráfico. Otra cosa son, naturalmente, la corrupción y abuso (autoritarismo, injusticias, explotación, violencia...) que a menudo se dan en estas estructuras de autorida

Museo de frases estúpidas

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• Mis padres me maltratan, pero me quieren a su manera • Si no nos quieres ni perdonas, tus hijos te harán lo mismo • Si no nos quieres a nosotros, en realidad no te quieres a ti mismo • Si te enfadas conmigo, tu ira aumentará y te hará daño a ti mismo • Te quiero porque eres mi hijo (o madre, padre, pariente, pareja, etc.) • Ya me echarás de menos • Con todo lo que he hecho por ti • Me debes un respeto • Yo te di la vida • ¿Qué harías tú sin mí? • ¿Así me lo agradeces? • Lo tienes bien merecido • Eres igualito/a a... • Qué más quisieras tú que... • Nunca cambiarás • Todo es por tu bien • Tu a mí no me quieres • Siempre es culpa tuya • Me matarás a disgustos • No te atrevas a mentirme • etc., etc. ¿Quién no ha sufrido (o practica) estos engaños y manipulaciones neuróticas? Pero millones de personas lo llaman "amor".

El Secreto del Mundo

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Cuanto más exploro los maltratos de familia, menos "zen" soy y más radical me voy volviendo. Más escandaloso e intolerable me parece todo. Siento que, de algún modo, me acerco al núcleo de muchísimos problemas personales y sociales; que rozo incluso uno de los "secretos del mundo". ¿Y cuál sería este secreto? El de que, salvo excepciones (por muchas que sean), la institución familiar constituye desde siempre y en todo el mundo un gigantesco fraude . La familia es ciertamente, idealismos a parte, una dictadura. Como todas las dictaduras, puede ser más o menos dura, pero consiste por definición en el dominio de los fuertes (la familia), que tienen todo el poder, sobre los débiles (los niños), que no tienen ningún poder. Por tanto, como todo sistema autoritario, es opaco  y fácilmente proclive a toda clase de abusos (en este caso, emocionales, físicos y/o sexuales) . Los sufrimientos y estragos persona

Más allá de las ventanas

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Parece mentira que millones de personas crean sin pestañear cualquier cosa que no pueden verificar , sólo porque lo ven en sus "ventanas". Pero precisamente ésta es la baza de las ventanas: mentir a destajo no sólo aprovechando su efecto mágico-hipnótico sobre las personas, sino porque generalmente nadie va a comprobar lo que dicen. Todo sistema cerrado favorece el engaño (o incluso es creado para engañar). Por eso cualquier verdad y libertad suele encontrarse más allá de las ventanas.

El día que aprendí... lo que tenía que aprender

Uno de los casos más duros, pero también más didácticos, de mi experiencia profesional fue, hace años, el de un hombre maltratado brutalmente por su padre. En su preadolescencia discutían a menudo. El padre perdía a veces los estribos y, fuera de sí, derribaba al chaval contra el suelo y, a horcajadas sobre él, lo estrangulaba con todas sus fuerzas. El ataque era tan brutal y prolongado que el chico, aterrorizado y sin poder respirar, a veces temía angustiosamente que, hoy sí, mi padre va a matarme... Mi paciente relataba la ferocidad de aquellos ataques con un realismo detallado que me estremecía, me conmocionaba... Y mis pensamientos eran obvios: ¡aquel padre había sido un energúmeno, un delincuente, un canalla! Pero no fue aquello lo que me marcó. Lo que me marcó para siempre fue el contexto de las escenas. Pues aquel hombre me explicaba: "Tirado en el suelo, mi padre encima asfixiándome con aquellas zarpas y gritos terroríficos, veía

Los lapidados

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Deploro los difamadores de los muertos. Esos personajes que toman a figuras célebres e influyentes (artistas, escritores, científicos, políticos, etc.) y, aprovechando que no pueden defenderse y con la excusa de "entender mejor su obra" o simplemente por mercantil voyeurismo, se dedican a divulgar los trapos sucios de sus vidas privadas. Las desacreditan ante los millones de personas que las admiraron, las amaron, las imitaron, aprendieron de ellas. Algunos de estos libelos apestan a envidia, a revanchas personales, a ideológicas necesidades de destruir todo aquello más grande, bello y útil que las intenciones de sus "desmitificadores"... Una de estas víctimas lapidadas por el narcisismo ajeno fue, por ejemplo, la gran Alice Miller. Personalmente, siempre me importó un bledo la vida privada (no así la profesional) de los músicos, artistas, escritores, filósofos o psicólogos que han influido en mi vida. Y no digamos las de mis terapeutas. Nunca

La Madre Inexistente

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Hay tres películas magníficas sobre madres patológicas contra sus hijas: Sonata de otoño (Ingmar Bergman, 1978), El invitado de invierno (Alan Rickman, 1997) y Agosto (John Wells, 2013). Para mí, dado lo universal del problema, son películas sobre el mito de la "Madre" y, por extensión, de la "Familia". Por supuesto que hay también familias positivas, etc. Pero todas las teorías de la Neurosis, del Trauma y del Análisis Psicodinámico surgen precisamente de esas llamadas familias "tóxicas", dominadas por una pseudomadre egocéntrica, tiránica o inepta, simbiotizada con un pseudopadre similar, o ausente. En el caso de las pseudomadres, millones de ellas no son, en efecto, sino mujeres completamente vacías y parasitarias de sus hijos, a los que, "a cambio" de una crianza infantil extremadamente precaria y traumática, se aferran para siempre para sobrevivir, exigiendo lealtad perpetua. Jamás tuvieron a sus hijos por

Frío y caliente

Muchos textos de psicología son intelectuales (demasiado técnicos, farragosos, más ricos en "datos" y teorías que en conclusiones útiles). O eufemísticos (demasiado superficiales, condescendientes con el lector, timoratos). Ninguna de ambas categorías afronta con empatía la subjetividad, el dolor ardiente del neurótico. Suelen ser escritos fríos, impersonales, distantes. Quieren ser "científicos". O comerciales. Pero el sufrimiento neurótico -desamparo, miedo, ira, culpa, tristeza- es "caliente". Muy caliente. ¿Cómo pueden los autores fríos comprender a las víctimas que hierven?

Terapeutas reeducadores y terapeutas liberadores

No nos engañemos: en el maremágnum de psicoterapias actuales, sólo hay dos clases fundamentales de psicoterapeutas: 1. Los consciente o inconscientemente reeducadores, es decir, a favor de las instituciones (como la familia), las normas sociales y los valores morales-ideológicos de turno. Estos terapeutas se centran en los pensamientos y conductas del paciente, y su objetivo es dirigir a éste (es decir, someterlo, "adaptarlo") en las direcciones "correctas" preestablecidas. 2. Los consciente o inconscientemente liberadores , es decir, a favor del propio sujeto y sus dolorosos traumas y conflictos internos. Estos terapeutas se centran exclusivamente en ayudar al paciente a comprender y resolver dichos traumas y conflictos, reduciendo así el dolor y favoreciendo su maduración psicoafectiva. Pensamientos y conductas son considerados meros subproductos del proceso. En mi opinión, cualquier terapeuta o pac

Supervivientes

Muchas personas no crecen emocionalmente gracias a sus madres y padres, sino a pesar de ellos. Son los supervivientes de su infancia. Nada que agradecer. Quien mira lo profundo sin miedos ni prejuicios, lo sabe.

La atrofia de los sentidos

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Creo que la degradación psicológica, ética e intelectual de nuestro mundo incluye, o en cierto modo comienza, con la castración sensorial . Es decir, con ir dificultando en la gente la percepción, la experiencia física de las cosas, el más elemental disfrute de sus sentidos: vista, oído, gusto, olfato,  tacto. Pues, si anestesiamos los sentidos, adormecer el alma es pan comido. Toda nuestra civilización de lo "virtual" (intangible, audiovisuales), lo "light" (sin sabor, sin nutrientes), lo sucedáneo ("similar" pero no auténtico), lo "limpio" (sin olor, aséptico), lo pequeño (miniaturizaciones), lo rápido (muestras, fragmentos), lo "seguro" (restricciones de todo tipo), etc., obligan al sujeto a experimentar las cosas de formas cada vez más limitadas, superficiales, insípidas. Casi vacías. No es posible, por ejemplo, "ver" realmente una película o escuchar un concierto en un móvil, por muy

Que el bosque no ahogue tu rama

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Algunos gurús afirman que los trastornos psicofamiliares provienen de los problemas de ciertos miembros ascendientes (padres, tíos, abuelos, bisabuelos...) del "árbol familiar". Los males de estas "ramas" superiores del árbol se transmitirían hacia las ramas inferiores, etc., y como tal árbol es más importante que el sujeto mismo, la curación de éste consistiría finalmente en comprender y aceptar a fondo estos hechos, y abrazarse con amor al sagrado ramaje del que "forma parte". Una variante muy refinada, como vemos, del violento "¡perdona a tu familia!" de siempre. Pero, en la psicoterapia de la neurosis, la invocación del árbol familiar es, a mi entender, tan vana como contraproducente. Es verdad que la neurosis se transmite hacia abajo de persona a persona, de generación a generación, etc., si bien no por misteriosos canales espirituales, hereditarios, etc., sino mediante elemen

El medio no es la causa

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Lloramos con lágrimas, pero las lágrimas no motivan nuestro llanto. Enrojecemos de ira, pero el enrojecimiento no causa nuestra furia. Temblamos de miedo, pero los temblores no son lo que nos asusta... ¿Por qué, entonces, nuestras neurosis, que también se expresan por medios orgánicos (fisiológicos, nerviosos, bioquímicos), las atribuimos a tales medios? ¿Por qué confundimos sistemáticamente los mecanismos, los vehículos, los "lenguajes" biológicos de nuestras emociones con sus pretendidas "causas"? Sólo los tontos culpan al sudor por el calor que hace, por la angustia que sufren, por el esfuerzo que realizan... Pero así son nuestras teorías biopsiquiátricas. Las cuales nos fascinan porque, obviamente y aunque absurdas, es mucho más fácil y rentable para todos drogar al perro que proporcionarle comida, refugio y afecto.

Los 4 pacientes

No es lo mismo sembrar en tierra fértil y esponjosa, que en terreno duro o contaminado. Por ello, en relación a las aptitudes terapéuticas de los pacientes, hay en mi opinión cuatro tipos fundamentales de personas: 1. Los pacientes receptivos , que acuden a terapia por primera vez, o ya han realizado otra/s con buenos resultados y/o recuerdos.  2. Los pacientes "quemados" , que han realizado una o varias terapias sin éxito, debido a que sólo lograron intelectualizar sus problemas (en cuyo caso traen la cabeza llena de "ideas" psicológicas que usan como blindaje), o a causa de otros motivos (de los que a menudo guardan mal recuerdo). Estas personas muestran poca permeabilidad a la nueva experiencia. 3. Pacientes yatrogénicos . Es decir, dañados (confundidos, reprimidos, culpabilizados, etc.) por malas terapias anteriores, que complicaron aún más su neurosis. Con ellos hay que empezar casi des

Terapias del embudo

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Muchos psicoterapeutas, más moralistas que sensibles, creen que los grandes maltratados en su infancia (los neuróticos) deben dejar de lamentarse, responsabilizarse de sus problemas y perdonar a sus padres. Otros terapeutas, más iluminados que sensatos, opinan incluso que los niños violentados "eligieron" a sus padres, deben "aprender" de sus tormentos, etc. Sin embargo, esos mismos ayudadores creen sin problemas -y con razón- que cualquier persona adulta maltratada debe alejarse de su agresor, denunciarlo, reclamar justicia, etc. O sea que, en asuntos de evaluación y tratamiento de las secuelas de la violencia, estos pseudoterapeutas cultivan la ley del embudo. Un doble rasero. Todo depende de quién es la víctima y quién el verdugo . Y por descontado, en virtud del Cuarto Mandamiento, ninguna madre ni padre fue jamás responsable, ni mucho menos culpable, de ningún daño psíquico irreversible en sus hijos.

Whatsapp... o la maduración imposible

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La psicoterapeuta Olga Pujadas ha escrito recientemente en su perfil de Facebook: "Las personas más dañadas han encontrado en el teléfono el arma perfecta para invadir, dominar y vomitar sus ansiedades sobre sus hijos. Y si a la víctima le tiembla el pulso y no se atreve a defenderse, se produce un verdadero acoso, una persecución que, si la lleva a cabo una pareja (sobre todo un hombre) o cualquier otra persona, es denunciable, pero si la perpetra mamá o papá es muy difícil, según me han informado, que las autoridades se lo tomen en serio. Porque, según la opinión general y el Cuarto Mandamiento en particular, los padres "no acosan". Los padres lo único que hacen es reclamar lo suyo: tu atención y tu afecto. Por eso, si ellos lo necesitan e independientemente de lo que tú sientas, desees o necesites, ¡pueden llamarte o mensajearte decenas de veces al día! Y tú, como buen hijo, tendrás la obligación de atenderlos. Por eso, en mi opinión, só

Suicidio juvenil

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Leo por ahí que aumenta entre los jóvenes el suicidio, junto con otros problemas: trastornos de conducta alimentaria, ansiedad, tocs, depresión, autolesiones, apatía, aburrimiento, dificultades de concentración, insomnio, miedos excesivos... Leo también que, según los expertos, las causas de ello son el aislamiento provocado por la actual pandemia, la avalancha de noticias negativas, los ritmos irregulares del sueño, la difusión en las redes sociales de métodos de autolesión, los problemas socioeconómicos de fondo (desempleo, incertidumbre vital, imposibilidad de emanciparse, etc.). Todo esto es indudable. Pero yo añadiría asimismo otros factores, quizá más relevantes e incluso anteriores a la pandemia: • Deterioro y agotamiento, por todo tipo de limitaciones, de las relaciones familiares. • Agravamiento -por lo mismo- de las familias tóxicas y/o disfuncionales. • Soledad insoportable (familiar, social, existencial). • Gratifi

La diosa

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Una madre narcisista, neurótica, incluso psicótica o carente de la menor aptitud maternal, es sólo eso. Pero para su hijo pequeño es una diosa . Por ello, en el psiquismo profundo del ser humano pueden ocurrir muchas cosas. Por ejemplo: • si la madre deseaba una niña y trata a su niño como tal, éste se convertirá en "niña". • si la madre odia a los hombres (o mujeres), su niño (o niña) evitará asumir su respectivo sexo. • si la madre "adora" a su hijo o hija, éstos adquirirán la identidad de mamá y se volverán sus siervos. • si la madre los odia, domina o "devora", dañará su crecimiento. • si la madre los maltrata, consiente su maltrato o se deja maltratar por un tercero, lo mismo. • si la madre los ignora glacialmente, obtendrá almas frías y desvinculadas. • si la madre usa al hijo/a como novio, criado, amigo o psicólogo, sólo logrará ovejas dañadas. • si la madre es terrorífi

Envidia, admiración, celos

Pese a tratarse de sentimientos muy diferentes, suele darse una gran confusión entre la envidia, la admiración y los celos. He aquí, según mi experiencia, sus respectivas psicodinámicas: 1. Envidia . Puede ser consciente o inconsciente, grande o pequeña, etc., pero se trata de una asociación inconfundible de dolor y rabia/odio defensivos, contra las personas que reflejan nuestras carencias más agudas. La envidia es siempre patológica y muy corrosiva, tanto para el envidioso como para el envidiado. Se da especialmente en las personas más frustradas, dañadas o narcisistas. 2. Admiración. Es una dinámica de identificación e idealización frente a las personas que poseen más desarrolladas algunas cualidades que nosotros, parcial y/o inconscientemente, también poseemos. Esto convierte a aquéllas en modelos de imitación y aprendizaje. La admiración es motivadora y está relacionada con la capacidad de madurar y amar. 3. Cel

Hambre sexual

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Hace mucho tiempo, un paciente se me quejaba de que su mujer no era cariñosa, afectuosa, y mucho menos "sexual". Y un día me dijo: - No puedo quererla, si ella no me quiere físicamente. - ¿Se lo has dicho? -le dije. - Sí. - ¿Y qué te dijo? - Que ella "no puede quererme físicamente, si yo no la quiero". Dado que el amor físico (tacto, caricias, abrazos, placer sensorial) es, en nuestro desarrollo, previo a cualquier otra forma de amor; y como tal necesidad es también una dinámica del deseo sexual, el problema de mi paciente ofrecía varias interpretaciones: 1) Quizá sufría una profunda carencia/fijación infantil (materna, física, preverbal), que su esposa, o acaso ninguna mujer, podía satisfacer. 2) Quizá la esposa sufría algún conflicto o bloqueo en ese mismo nivel (u otros), de modo que no podía dar y/o recibir suficiente amor físico y sexual. 3) Quizá sucedían ambas cosas, rea

Cuando el psicópata es... el terapeuta

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En mi opinión, cualquier profesional que se atreva a  diagnosticar / estigmatizar a un niño de 5 años con la etiqueta de "psicópata", sin analizar a su familia ni mucho menos protegerlo de ésta, sólo está perpetuando el maltrato infantil y contribuyendo a la demolición de la Psicología. La Psicología está, por naturaleza, al servicio de los sufrientes que solicitan voluntariamente su ayuda. Pero algunos terapeutas, a sueldo de algunos clientes (y/o de la sociedad en general) se dedican a vender "diagnósticos" (de psicopatía u otros) sobre terceras personas (menores o adultas) que no han solicitado tal ayuda, ni la desean, ni a menudo -en el caso de los niños- la necesitan. Y esto supone, a mi entender, una profunda perversión ética de la Psicología. Cuando esta disciplina, en efecto, dejando de estar al servicio de la salud psicológica de quienes la piden, trabaja simple y mercenariamente para quienes

¿Curan los "gatitos"?

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Leo por ahí una opinión profesional: "Si controlas tu pensamiento, controlas tus emociones".  Lo que equivale a decir: "Si sufres por tus graves traumas emocionales, visualiza unos gatitos" . ¿Así? ¿Tan fácil? Parece que, tras la represión/maltrato de los padres, llega a veces la represión/maltrato de algunos terapeutas. Creo que todas las terapias basadas en el (supuesto) poder del pensamiento, el "todo es según te lo tomes", la infatigable "positividad", etc., derivan de la ignorancia o negación de lo inconsciente (es decir, lo no-consciente ). Y ¿quién puede dominar las emociones y conflictos que no conoce? Semejante absurdo voluntarista puede ser útil para pequeños problemas o como filosofía de vida, pero no para abordar las graves secuelas neuróticas de los grandes traumas y maltratos. Simplemente, no se puede extraer clavos con destornilladores. Si el pensamiento tuviese el más mínimo poder, el mu

Sobre los derechos

Los derechos no se esperan, ni se reclaman, ni se suplican: se conquistan. Siempre ha sido así y siempre lo será, porque así es el ser humano. Mucha gente cree ingenuamente que sus derechos son algo "natural" que se les debe, que merecen porque sí, que dárselos es obligación de sus políticos, etc. Pero olvidan que nadie regala derechos. Que todos los que aún conservamos son la herencia de muchísimas personas que lucharon por ellos a costa de su sangre, su libertad y sus vidas. Y por eso, en cuanto nos relajamos, muchos de estos derechos tan duramente conquistados comienzan a erosionarse, a debilitarse, a desvanecerse. Por otro lado, están los falsos derechos. Esos dogmas y leyes (más o menos absurdos y/o injustos) que algunos tiranos, llamándolos "derechos", imponen a la sociedad. Porque la gente, cuando oye tan totémica palabra, aguanta cualquier abuso. ¿Quién se atrevería, en efecto, a oponerse al supuesto &quo

Sobre psicópatas (mi opinión)

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No comparto el discurso habitual sobre/contra los psicópatas, por diversas razones: 1. La propia palabra, "psicópata", es confusa, ya que significa "enfermo del alma", lo que también puede aplicarse a los neuróticos y psicóticos. Prefiero el término mucho más preciso de "sociópata" o "trastorno antisocial". 2. Los mensajes sobre el tema suelen referirse tácita o explícitamente al  varón  sociopático, lo que parece servir muy convenientemente a las políticas de género. Quizá por esta razón, la mayoría de escritos "especializados" son meramente descriptivos, no profundizan en la comprensión, génesis, tratamiento ni prevención del problema, y se limitan a aconsejar cómo identificar, protegerse y denunciar cuanto antes a los sociópatas. No son textos psicológicos, sino políticos. 3. La sociopatía se define por su falta de empatía y de sentimientos de culpa. Pero

Alice Miller y Fedor Dostoiewski

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Alice Miller publicó su primer libro, El drama del niño dotado , en 1979. Pero curiosa y exactamente 100 años antes, el gran Fedor Dostoiewki publicó su magna obra Los hermanos Karamazov (1879). En uno de sus capítulos, en el contexto de un debate filosófico-religioso, aparece con descarnada lucidez la cuestión no ya del maltrato infantil, etc., sino de la crueldad humana contra los niños . Una aberración antropológica que, siendo universal y permanente, puede demoler por completo las visiones del mundo de algunas personas. Como le sucede a Iván, uno de los protagonistas de la novela. Transcribo aquí, resumido, el capítulo referido, con la advertencia de que es muy duro . REBELDÍA Fedor Dostoiewski, 1879 ( Los hermanos Karamazov , Libro 5, Capítulo 4) [Diálogo entre Iván y su hermano Aliocha] (...) - Aunque te sorprenda, Aliocha -dijo Iván-, yo también adoro a los niños. Observa que entre los hombres crueles, dotados de bárbaras pasiones, como los Karamazov, abundan los

El Mal no existe

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Contrariamente a lo que se dice en estos tiempos (y en todos), el Mal no existe. Es un mito, una metáfora, un concepto moral. Lo que sí existe es, en cambio, el Narcisismo. Ese egocentrismo psicológico que, cuando es extremo, llamamos locura (o eufemísticamente "trastorno"). Por ejemplo, "locura psicoafectiva" (las neurosis). "Locura psicocognitiva" (las psicosis). "Locura psicomoral" (ausencia de empatía, culpa y valores: las psicopatías)... Todas ellas, con sus respectivas manifestaciones más o menos destructivas para los propios trastornados y/o la sociedad.  Locura: esa flor podrida del desamor, el abuso y el maltrato a la infancia. Ese vacío desesperado de quien no logra confiar ni reconectarse con el mundo. Ese anhelo de control y triunfo sobre una realidad que secretamente se teme y se odia. Ese afán de venganza de los abusados. A menudo esa deriva inconsciente hacia el daño prop

Competir y compartir

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La pedagogía actual enfatiza la necesidad de una educación basada en el "compartir" y no, como antes, en el competir, visto hoy como supuesto germen de una sociedad competitiva, violenta y megacapitalista. Pero esta idea es, en mi opinión, terriblemente falsa y destructiva para individuos y sociedades. Hay muchos momentos en la vida en que debemos saber, obviamente, compartir, distribuir, ayudar, amar. Pero también hay muchos otros en que debemos saber luchar y competir, si queremos avanzar y, sobre todo, no ser arrollados por las voluntades de otros. De hecho, un concurso literario, un festival de cine, un evento deportivo, un diploma académico, un proyecto científico, la rivalidad política, las elecciones democráticas, una empresa rentable, el progreso tecnológico, la vida en general es -y sólo puede ser- competitiva. Lo que no impide que también tenga muchos otros aspectos a

No sermonees a tu pareja

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No riñas a tu pareja, ni te dejes reñir por ella. Ante cualquier conflicto, podéis protestar, quejaros, reprochar, incluso discutir acaloradamente. Pero no tenéis derecho a sermonear al otro/a, ni es digno tolerar sermones de nadie. Amonestar implica una posición de superioridad, de autoridad, de jerarquía, ¿y no es el amor de pareja una relación horizontal, democrática, de igual a igual? Una relación madura no admite amos ni criados. La diferencia entre el legítimo reproche y el prepotente sermón es la intención consciente o inconsciente. El reproche nace del dolor/enfado/queja ante alguna acción de nuestra pareja, con la que necesitamos entonces aclarar nuestros sentimientos y pensamientos, discutir, pactar, etc., para evitar en lo posible futuros choques y malentendidos. Forma parte de un esfuerzo común por mejorar la relación. La arenga nace, en cambio, de la prepotencia, el narcisismo, e

El parte meteorológico

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Siempre que veo al hombre/mujer del tiempo siento una mezcla de vergüenza y miedo. ¿Qué clase de sociedad es tan absurdamente pusilánime que quiere saber si ha llovido en alguna parte o, para salir de casa, necesita adictivamente que alguien le advierta si lloverá o no? Basta con mirar por la ventana y, si es necesario, tomar preventivamente un paraguas. Un mundo que no puede soportar la incertidumbre de si habrá sol o nublado, ¿qué demonios puede soportar? Y si no soporta nada, ¿cómo evitará ser dominado por toda clase de tiránicos "protectores"?

Fanatismos de género

Como terapeuta y en relación a todos esos movimientos de "géneros", quiero manifestar que: 1. Siento un absoluto rechazo hacia todas las formas de intelectualizar, generalizar, colectivizar y politizar los sentimientos humanos. Y más aún en un mundo lleno de grupúsculos radicales enfrentados. Nada que promueva o forme parte de la división y el odio social me interesa. 2. He aprendido que casi todo lo que se defiende a gritos es falso. La apariencia de las cosas dista mucho de la realidad interior de la gente, a la que sólo se puede acceder y -entender- hablando en profundidad persona a persona. 3. El amor, miedo, odio, rechazo o indiferencia de cualquier individuo hacia otros resulta invariablemente de su biografía personal consciente y, sobre todo, inconsciente . Por ello todas las doctrinas y panfletos sobre l

La Madre de todas las mentiras

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La frase "te quiero pero te cuestiono / ignoro / descuido / agredo / domino / humillo / castigo / etc. todos los días de tu vida" no sólo es absurda y delirante sino, por eso mismo, enloquecedora para un niño. Lo confunde sin remedio y construye en su mente y su corazón un mito vacío, una mentira primigenia (el "amor de los padres"), que tardará décadas en descubrir y sobre la que desarrollará su neurosis. Quizá logre destaparla a raíz de una gran bronca familiar, una expulsión del nido, un desheredamiento, una terapia perspicaz, etc. Pero, generalmente, la gran estafa de amor no llega a detectarse. La universal simulación parental del " como si " suele ser exitosa. Por eso millones de criaturas son ciegas y adictas a la mentira (y por tanto autoengañadas y engañadoras). Por eso proliferan millones de personas insensibles, aferradas y/o obedientes a toda clase de fraudes sociales y polí

La romantización de la maternidad

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La idealización es un mecanismo inconsciente de defensa, típicamente destinado a encubrir los aspectos más desagradables de la realidad. Por eso toda idealización es delatora. Como también lo es, por ejemplo, esa romantización de la maternidad por parte de la sociedad y, en especial, de algunas mujeres que exaltan sin cesar la supuesta maravilla de "ser madres", e incluso exhiben en las redes sociales, como trofeos, a sus hijos pequeños. Unos niños que, contradiciendo el entusiasmo materno, a menudo aparecen más o menos devastados. Todas las hembras mamíferas pueden parir, y también algunos peces, reptiles y otros animales vivíparos. La maternidad es un hecho biológico tan esencial aunque ordinario como respirar, comer o dormir. Así que, al margen de la íntima e intransferible experiencia psicoafectiva de algunas madres, ¿qué necesidad habría de mitificar algo tan sencillo? Tenemos a

Frases terriblemente estúpidas

"Te quiero porque eres mi hijo". "Te quiero porque eres mi madre (o padre, hermano, pariente de mi misma sangre, familia, etc.)". "Te quiero porque eres mi marido, esposa, etc. "Te quiero porque somos compañeros, amigos, aliados, hermanos espirituales...". Etcétera. En todos los casos, la tontería reside en la conjunción " porque ". Se argumenta el amor en base al rol del otro (parentesco, etc.), y no sobre la realidad y calidad (o no) de los lazos psicoafectivos . Por ello, lo que real e inconscientemente decimos con estas frases es: "desearía quererte por tu papel, como socialmente se espera de mí, pero no me atrevo a decirte la verdad, o me cuesta expresarla, o ni siquiera la conozco". Tal es la capacidad de engaño y autoengaño de los seres humanos.

Sanar

Pese a las muchas décadas de historia de la psicoterapia, creo que aún suele tenerse una imagen bastante distorsionada, irreal, de su verdadera naturaleza. ¿Puede la psicoterapia "curar" realmente a la gente? Más aún, ¿qué significa sanar? Los traumas emocionales conscientes e inconscientes que causan los síntomas neuróticos no pueden eliminarse. Quedan troquelados para siempre en el corazón de las personas, tal como ciertos daños, enfermedades y malformaciones marcan sin remedio el cuerpo. Ninguna psicoterapia puede borrar eso. Lo que sí hacen las psicoterapias es, en cambio, ayudar a los neuróticos a examinar y aceptar sus heridas, de modo que muchos de sus síntomas (que en el fondo son defensas contra ellas) dejen de ser necesarios. Les ayudan a evacuar las emociones reprimidas asociadas a los traumas originales (a "desinflamar" el alma). Les ayudan a adquirir formas de vida más compatibles con sus vulnerabilidade s, lo que aliviará mucho sus padecimien

Yo y ego

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Los conceptos yo y ego tienen variados significados según los diversos autores, doctrinas y contextos en que se utilizan. Por eso se confunden a menudo. En mi opinión y a efectos prácticos, el yo es mi identidad psíquica (consciente e inconsciente) y también física; mi cuerpomente total. El ego es, en cambio, mi actitud, el "tamaño" más o menos opresivo de mis interacciones con el mundo, mi grado de egocentrismo, vanidad, soberbia contra la vida. El yo es un término esencialmente psicológico. El ego es más bien un concepto moral. Y es crucial distinguir ambos, si no queremos lamentables equívocos. Por ejemplo, hay personas que creen que tener un yo fuerte es negativo, significa "falta de humildad", y por ello lo reprimen o mutilan desdichadamente. Otras, con un ego enorme, lo confunden con una gran "fuerza y personalidad". Otras, disfrazadas de "humild

¿Inocente o culpable?

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Vemos en películas y noticiarios que, cuando juzgan al malo, a menudo se dice que sufría un trastorno mental (transitorio o no), pero que siendo "plenamente consciente de lo que hacía", o distinguiendo "perfectamente el bien del mal", etc., es por tanto responsable, culpable de su crimen. Otras veces se afirma, al revés, que obrando bajo una ofuscación pasajera (por efectos del alcohol, drogas, etc.), no es por ello responsable de su acción. O que los psicópatas, dada su famosa lucidez, son culpables pero "no locos"... Etcétera. O sea que el criterio para juzgar la culpabilidad de los delincuentes es su mayor o menor "consciencia" al cometer sus delitos. Pero, en mi opinión, cualquier trastorno neurótico, psicótico e incluso psicopático está determinado por poderosas fuerzas inconscientes que, por definición, el trastornado no puede controlar. Estas fuerzas pueden generar deseos, motivos y comportamientos antisociales, con total