Miscelánea (2019-2020)

Textos importados de un espacio web anterior:

1. Sobre el arte de saber
2. Los psicópatas son otra cosa
3. Sobre el qué y el cómo
4. Las muchas caras de la neurosis
5. Idealismo y materialismo
6. Guerra de Sexos
7. Homofobias
8. El rebelde
9. Mentiras
10. El pasado es ahora
11. El hambre que no cesa
12. Hijos de la nada
13. La felicidad sexual
14. ¿Agradeceros mi vida?
15. Ombligos
16. Sobre la revictimación
17. Los salvadores
18. Terapia y superstición
19. El corazón de la neurosis
20. El hábito no hace al monje
21. La pornografía emocional
22. El efecto tenaza
23. El móvil del crimen
24. ¿Amor?
25. La neurosis en dos palabras
26. La cuestión de los límites
27. Psicópatas y victimistas
28. La Máquina
29. El tirano perfecto
30. La pedofilia rampante
31. ¿Sirven los consejos?
32. Las madres engañadas
33. La fuente de la autoestima
34. Pensar es soñar
35. Problemas y soluciones
36. El drama familiar
37. El hechizo neurótico

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1. Sobre el arte de saber

La única forma de conocer el lado oscuro de un bando político es conocer las críticas y el pensamiento de otros bandos políticos. Y también, por supuesto, las versiones de mucha gente neutral. Sin olvidar, por otro lado, que, a menudo, cuanto más odiada es una facción, más cerca podría estar de ciertas verdades muy incómodas, razón por la cual se la odia tanto. La misma táctica investigadora es aplicable a los asuntos sociales, científicos, históricos, etc. 

 

2. Los psicópatas son otra cosa

Cuando oímos el término "psicópata", la mayoría de gente piensa en un hombre abusando de una mujer, un asesino en serie, un político desalmado, etc. Pero las formas, grados y frecuencia de las psicopatías son mucho más extensas que todo eso, y desde luego no tienen sexo. Hay tantas mujeres psicópatas como varones. Lo psicopático no es más que el narcisismo explotador sin empatía. Ello significa que hay psicópatas por todas partes, desde la familia (padres, madres, cónyuges), pasando por la oficina y toda clase de grupos y actividades humanas, hasta las élites. Lo esencial, pues, es que no hace falta transgredir ninguna ley para ser un/a psicópata. Basta con ser absolutamente egocéntrico/a, destructivo/a y sin escrúpulos. 

 

3. Sobre el qué y el cómo

Nuestros deseos se expresan no sólo a través de objetivos, sino también de los medios que usamos para lograrlos. Por ejemplo, si para enseñar a un niño debo pegarle, este método no sólo manifiesta mi deseo de educarlo, etc., sino también alguna necesidad de agredirlo (quizá por odio, rencor, envidia...). Si para lograr un fin político mato personas, demuestro que mi prioridad no sólo es la política, sino también la descarga de la rabia, la venganza, etc. (siendo la política un canal y una excusa). Etcétera. Y es que, así como nuestros fines expresan nuestro deseos conscientes, nuestros métodos revelan nuestras tendencias inconscientes. A menudo mezclamos ambos, disfrazando las segundas con los primeros. 

 

4. Las muchas caras de la neurosis

La gente imagina que lo "neurótico" son ciertos trastornos psicológicos más o menos extremos y codificados por la Psiquiatría. Pero, en el fondo, neurosis es cualquier forma de sentir, pensar y hacer incompatible con el bienestar y maduración propios y ajenos. Es decir, con el amor y la vida. Por ejemplo, además de los "canónicos", son estados neuróticos:

- el carácter "fuerte" (eufemismo de personalidad narcisista o dominante)
- el carácter "débil" (eufemismo de personalidad insegura o dependiente)
- el carácter "frío" (eufemismo de personalidad desvinculada)
- el carácter "extravagante" (eufemismo de personalidad rota)
- etc.

Lo "neurótico" no se define sólo por el número e intensidad de ciertos síntomas, sino más hondamente por la presencia o ausencia de determinadas psicodinámicas que, por muy normalizadas que estén, revelan claramente un sufrimiento interior cuyas causas y consecuencias no es inteligente -ni amoroso- ignorar. 

 

5. Idealismo y materialismo

Los idealistas parecen buenas personas, soñadoras, románticas. Pero sus raíces brotan de la negación del presente, del rechazo de la realidad, incluso del odio a la vida. El idealista huye del mundo a través de las ideas.

Los materialistas parecen sujetos realistas, prácticos, con los pies en el suelo. Pero sus raíces sólo ven lo útil o inútil, se aferran y acumulan objetos, desdeñan lo vivo. El materialista escapa del mundo a través de lo muerto.

Ambas son, pues, formas de escapismo. Brotan del dolor y sólo pueden causar más dolor. Su única alternativa es el amor. 

 

6. Guerra de Sexos

En lo psicológico, el machismo nace del miedo de algunos hombres a las mujeres. El feminismo nace del odio de algunas mujeres hacia los hombres. Ambas psicodinámicas se gestan, naturalmente, en la infancia.

En lo cultural, machismo y feminismo son meras ideologías impuestas contra ambos sexos. Cuando lo psicológico y lo cultural se suman, tenemos la "tormenta perfecta" de la Guerra de Sexos.

Porque si mamá y papá no se aman (ni me aman), ¿qué es el amor entonces, en quién puedo confiar y por qué no voy a destruir el mundo con mi Ego y mi Rabia? 

 

7. Homofobias

El inconsciente no perdona. Muchos homófobos son homosexuales reprimidos, lo mismo que, al revés, algunos activistas homosexuales rechazan inconscientemente su propia homosexualidad. Un mismo problema puede generar actitudes psicológicas totalmente opuestas.

No he conocido a ningún homosexual seguro de sí mismo que necesite exhibir, defender, discutir, predicar o victimizarse con nadie sobre su orientación sexual. Su vida privada es para él, como para todos, un asunto irrelevante. 

 

8. El rebelde

Mucha gente cree que la rebeldía expresa libertad, y así es ciertamente en algunos casos. Pero, ¿qué decir de los rebeldes compulsivos? De los inconformistas permanentes, los inadaptables a casi todo, los insumisos a casi cualquier regla, límite o autoridad. ¿Qué libertad tiene el indómito, siempre ansioso por "liberarse" en cualquier circunstancia? El adicto a la rebelión lucha en realidad contra un fantasma interior que desconoce. Es esclavo de dicho fantasma y cree verlo en todas partes porque lo lleva en el corazón. Y ese fantasma no suele ser otro que su propia familia abusiva. Ésa que nunca logró soportar y por eso ahora el rebelde tampoco soporta casi nada. 

 

9. Mentiras

Vivimos al menos bajo tres capas de mentiras: 1) las ficciones de la propia mente frente a la enigmática realidad; 2) las deformaciones de la neurosis; 3) los engaños de la sociocultura. ¿Qué es entonces verdad sobre qué? Todo es esencialmente dudoso, aparente, ilusorio. Como un sueño o delirio. Algunas formas de conocimiento (ciencia, filosofía, mística) intentan franquear en parte -cada una a su modo- estos tres velos de lo real. Pero si fuésemos más conscientes de nuestra ignorancia, seríamos mucho más humildes, amorosos y felices. 

 

10. El pasado es ahora

El pasado nunca pasa. Siempre sigue dentro de nosotros. Grabándose vivo y concéntrico en nuestro corazón como los anillos de un árbol. Actuando en el presente. No tiene el menor sentido decir "olvídalo, pasa página, déjalo atrás". Sólo es posible identificarlo y aceptarlo. Integrarlo en nuestra consciencia. Pues pasado y presente son, para bien y para mal, las semillas de nuestro futuro. 

 

11. El hambre que no cesa

Los cuidados de una madre a su hijo, si no nacen de una atención solícita, de una vinculación psicoafectiva real y permanente, harán sobrevivir al cuerpo, pero no al alma del niño. Incluso en total ausencia de cualquier maltrato, si la madre actúa correctamente "como si amara" pero sin amar de verdad, el hijo desarrollará tarde o temprano "inexplicables" patologías. Entre ellas, las tristemente frecuentes dinámicas adictivas. Esa avidez sin tregua por los sucedáneos de un amor que jamás se disfrutó, y cuya dolorosa ausencia apenas se recuerda. 

 

12. Hijos de la nada
Es hermoso e inevitable amar a una madre amorosa. Pero es monstruoso querer amar a una madre tóxica. Sólo desde profundos trastornos psicóticos, neuróticos o morales es posible pretender tal cosa. Quienes lo intentan jamás se destetan psicológicamente de sus vampiras, ni se curan de sus letales atmósferas y venenos. 

 

13. La felicidad sexual

El problema del sexo es que, en general (y sobre todo en las mujeres), es utilizado como herramienta de poder o trueque. Por ejemplo, para sentirse "normal" o aceptado. Para seducir. Complacer. Agradecer. Dominar. Castigar. Manipular. Obedecer. Lograr privilegios. Etcétera. Por eso el sexo, tan extremadamente equívoco e independiente del amor, genera toda clase de confusiones e insatisfacciones conscientes e inconscientes.

El verdadero placer sexual sólo puede nacer del genuino deseo mutuo, sin trampas ni fines espurios. Es decir, del gozo de desear y ser deseado, aquí y ahora, por la otra persona. ¿Cuántas personas tienen esta suerte? Quizá ello explique por qué hay tantas disfunciones, infidelidades y soledades sexuales. 

 

14. ¿Agradeceros mi vida?

No hay pretensión más fea que la de esos padres que exigen a sus hijos "agradecimiento" por haberles "dado" la vida. En realidad, esa vida no se dio: siempre se impuso. Y a menudo ni siquiera fue cuidada con alegría y amor, sino maltratada con mil locuras y violencias, con graves secuelas para el hijo. ¿Qué hay, pues, que agradecer? La gratitud sólo es posible hacia lo bueno, no hacia lo dañino. Y además la vida no es propiedad de nadie, sólo somos sus administradores. Así que el "agradéceme tu vida" de muchos padres, que a menudo sólo concibieron por descuido o intereses egoístas, sólo expresa una grave falta de amor y el deseo de cobrarse la factura por los "servicios prestados". Un chantaje más de los amos sobre los esclavos. 

 

15. Ombligos

La perversión favorita del narcisista es quejarse sin tregua del narcisismo ajeno. A esto lo llamamos proyecciones, victimismo, etc. Por eso muchas personas psicopáticas en lo privado son activa y furiosamente "antipsicópatas" en lo público. 

 

16. Sobre la revictimación

Buena parte de la Psicología se basa en "culpar a la víctima", es decir, atribuye los trastornos neuróticos al propio sujeto (genes, pensamientos, conductas), ignorando la obvia influencia de los determinantes externos (familiares, sociales). Esta negación puede considerarse una injusticia, una segunda agresión -o revictimación- de los neuróticos.

Pero hay otro significado de revictimación que, según algunos, sería el hecho de confrontar al neurótico con sus sufrimientos e incluso con su propia responsabilidad ante ellos. Esto sería "hacerlos sufrir" sin necesidad, culparlos injustamente, etc., ya que el neurótico sería -según esta teoría- una víctima pura, es decir, pasiva e impotente, a la que sólo cabe confirmar y sobreproteger.

De este modo, dañamos a los neuróticos TRES veces. La primera, mediante los maltratos originales. La segunda, negando la importancia de tales maltratos. Y la tercera, prohibiendo el afrontamiento del dolor y el esfuerzo responsable por superarlo. 

Así somos los humanos. 

 

17. Los salvadores

Muchas personas "aman" demasiado. Aprendieron desde niños a dar mucho para recibir poco o nada. A comprar amor. Esto nunca funciona porque los pseudoamados lo notan. Quizá ni siquiera pidieron la ayuda del salvador. O no fueron atendidos en sus verdaderas necesidades. O se ahogaron bajo el celo excesivo de aquél. O simplemente tampoco saben amar... Por eso los pseudoamados parecen desagradecidos. Y el salvador, desde su secreta vanidad de creerse merecedor de recompensa por sus sacrificios, se siente cada vez más resentido y vacío... Aún necesita descubrir que el amor ni se compra, ni se vende, ni salva a nadie. Sólo es el lujo madurativo de quienes fueron amados de niños o aliviaron posteriormente sus heridas. 

 

18. Terapia y superstición

Las falsas espiritualidades (religión, orientalismos, esoterismos...) son incompatibles con la psicoterapia. Porque ésta requiere la exploración de las heridas internas, por dolorosas que sean, para sanarlas, mientras que aquéllas son opuestamente vendajes, negaciones, ocultación de tales heridas. Y además suelen ser muy gratificantes para el ego, que se siente tan especial y superior a los demás por su trato privilegiado con las energías, los dioses, etc. ¡Ninguna psicoterapia puede competir con eso! 

 

19. El corazón de la neurosis

La mayoría de neurosis surgen, en definitiva, del mito cultural de la familia como grupo humano intrínsecamente inofensivo. Pero es justamente al revés. Precisamente porque la familia es un grupo esencialmente autoritario donde se convive durante años con personas absolutamente desvalidas -los niños-, es por lo que, sobre todo en la familia, se cometen impunemente los peores crímenes contra la Humanidad. La única forma de supervivencia infantil es entonces "colapsar" hacia adentro. Y esto es precisamente la neurosis. 

 

20. El hábito no hace al monje

Persiste la ingenuidad de que cualquier progenitor neurótico, si toma la debida conciencia de ello, lee los libros adecuados y sigue las pautas pertinentes, logrará criar felizmente a sus hijos. Pero obviamente no es tan fácil. No existe ningún atajo desde la neurosis al amor, ni modo alguno de evitar la neurotización infantil, salvo mediante la maduración psicoafectiva de los padres. Ningún truco intelectual ni conductual puede reemplazarla. Y la maduración sólo es posible tras grandes esfuerzos por descubrir y aliviar el propio inconsciente, generalmente con ayuda de psicoterapias. 

 

21. La pornografía emocional

Es increíble la cantidad de personas endurecidas, con escasa sensibilidad hacia sí mismas y sus seres "queridos", que lloran fácilmente con cualquier desgracia ajena, drama televisivo, etc., sobre todo cuando es narrado sensibleramente. Es la muy lucrativa "pornografía emocional". Porque millones de personas reprimidas necesitan experimentar vicariamente sus conflictos y emociones a través de las pantallas. Y gracias a esto la neurosis humana puede continuar. 

 

22. El efecto tenaza

Los traumas del neurótico no suelen provenir del padre o la madre, sino de ambos (con la colaboración de los hermanos, etc.). Las familias son pequeños ecosistemas que, para bien y para mal, trabajan en equipo. Por ejemplo, una madre egocéntrica, indiferente o violenta socavará los cimientos de la personalidad del hijo (su energía básica, su seguridad en sí mismo, su confianza en el mundo), mientras que un padre complementario (p. ej., débil, ausente o autoritario) rematará la faena añadiendo a la estructura del hijo más miedos, culpas y represiones. En otras palabras, el padre tóxico suele agravar por "arriba" los daños causados por la madre tóxica desde "abajo". Es lo que podemos llamar la dinámica de tenaza de la neurogénesis. 

 

23. El móvil del crimen

Igual que en criminología, una de las claves de la neurosis es el móvil, en este caso del propio nacimiento. ¿Por qué y para qué fui traído al mundo? Por ejemplo, ¿para satisfacer el capricho de mamá? ¿Para aliviar sus problemas con papá? ¿Para cumplir las expectativas familiares, sociales o económicas de ambos? ¿Para sustituir a un hijo muerto? ¿Para "completar la parejita"? ¿Para cuidar de alguien de la familia? ¿Por simple error? ¿Como resultado de alguna imposición o violencia? ¿Para ser la niña o niño que mamá necesitaba, aunque mi sexo real fue otro? Etcétera. Según el móvil de la concepción, así será el destino que consciente o inconscientemente los padres impondrán al hijo. Sin verlo, sin respetarlo, sin amarlo. 

 

24. ¿Amor?

Amor no es lo que "sentimos" o "hacemos" por el otro, sino el conjunto de actitudes conscientes e inconscientes que posibilitan al otro florecer y volar. Su medida no es nuestro esfuerzo amoroso (ya que bien podríamos esforzarnos en direcciones equivocadas), sino los frutos felices que brotan en quienes reciben de nosotros exactamente lo que necesitan. El jardinero desatento, por buenos que sean sus sentimientos e intenciones, no salvará su jardín. 

 

25. La neurosis en dos palabras

Tanto si abandonamos emocionalmente a un niño como si lo agobiamos con nuestras emociones, la toxicidad es la misma. Su desarrollo se detiene. Queda atrapado en sí mismo. Y, cesado su potencial vinculante con el mundo, resulta seriamente dificultado para vivir, gozar y amar. Esto es el narcisismo neurótico en cualquiera de sus manifestaciones. 

 

26. La cuestión de los límites

Es tan nocivo poner demasiados límites a los seres humanos como no ponerles ninguno (con la excusa de que toda limitación es "autoritaria"). Igual que no podemos construir edificios sin contar con las leyes de la física, ni transgredir el lenguaje sin aprender antes gramática, tampoco podemos enseñar libertad sin enseñar al mismo tiempo sus condiciones. No es lo mismo preservar a la gente de los abusos de cualquier autoridad que educarlos sin ella, es decir, en la autodestructiva confusión emocional, intelectual, ética y social del "todo vale". 

 

27. Psicópatas y victimistas

Creo que la moda actual contra las personas narcisistas, tóxicas, psicopáticas, etc., está más relacionada con el uso de estos conceptos como armas contra los demás, que con cualquier conciencia social realmente autocrítica y maduradora. Casi todo el mundo piensa que el perverso es el otro. Sin embargo, mucha gente practica los mismos males de los que acusa, y mucha otra colabora inconscientemente -es decir, neuróticamente- con sus propios dañadores. Ahí están esas innumerables simbiosis de amor-odio, sadomasoquismo, etc. Lamentablemente es más fácil cultivar el victimismo frente a los demás que responsabilizarnos con autoestima de nosotros mismos y ponernos a salvo de los malvados. 

 

28. La Máquina

Es peligroso ser niño. Es peligroso ser adolescente, vivir en una familia tóxica de la que dependes emocional y económicamente. Cualquier desliz tuyo (demasiada agitación, demasiada ansiedad, un episodio con drogas, una pelea con tu padre, una depresión inexplicable, demasiadas horas en tu habitación...), puede despertar la "alarma" de tus padres y, por tanto, la ira ciega de la Máquina. ¿Qué Máquina? Quizá tus padres te lleven al médico de familia. Quizá éste te derive al psiquiatra. Sin duda éste te "clasificará" con un diagnóstico y te impondrá una medicación, que todos aceptaréis sin buscar otras opiniones. Tus padres verán confirmados sus prejuicios sobre ti ("siempre supimos que no eres normal"). Querrás portarte bien pero, como nada habrá cambiado en vuestras relaciones, a veces reincidirás. Ellos lo llamarán "brotes". Te ajustarán las dosis. Te llamarán "crónico". Te medicarán incluso "preventivamente" para evitarse molestias... Y tú estarás de acuerdo con todos porque prefieres obedecer, echar las culpas a tu cerebro, aliviarte con fármacos, antes que afrontar tus dolorosos secretos. Por ejemplo, que siempre te sentiste solo. Que sabes que nunca te aceptaron, ni te respetaron, ni confiaron, ni se sintieron orgullosos de ti. ¿Quién eres tú, pues? ¿Cómo empezó todo? ¿Qué sigue sucediendo? Esto es la Máquina. Ella no sabe nada de ti, ni le interesas. Pero tu corazón conoce todas las respuestas.

 

29. El tirano perfecto

No vivimos en el mundo, sino en el conjunto de palabras que lo describe. En el lenguaje. En la nube de dogmas e ideas que, como una realidad paralela, es administrado por los poderosos. Por eso, un tirano ideal ya no declara guerras ni se ensucia las manos, sino que inventa a su conveniencia toda clase de nuevas palabras, definiciones, teorías y demás telarañas. Pues quien fabrica el lenguaje controla el mundo. 

 

30. La pedofilia rampante

Cada vez tengo menos dudas de que, debido a las políticas de género y pansexualistas, con el consiguiente deterioro del amor heterosexual que ello ocasiona, la pederastia mundial irá en aumento. Porque cuando un hombre y una mujer no pueden amarse, sólo quedan dos alternativas: o cambiar de orientación sexual, o redirigir el deseo hacia los niños. Y lo segundo parece mucho más fácil. 

 

31. ¿Sirven los consejos?

En el fondo, la mayor parte de la Psicología se resume en dar consejos. Lo que debes pensar, lo que debes hacer, lo que debes sentir; y los "métodos" necesarios para conseguirlo. Ahora bien, ¿se pueden cambiar conductas indeseadas sin cambiar -y ni siquiera identificar- las raíces emocionales de las que brotan? Todo lo vivo fluye de dentro hacia fuera. Por ello, sin maduración real, no creo que ningún consejo aliente sino fingimientos efímeros. 

 

32. Las madres engañadas

Nadie puede criar en solitario a un hijo. Menos aún una pareja mal avenida, o rota, o en un ambiente tóxico o violento. La carga emocional de la crianza es tan enorme que muchas madres colapsan o quedan dañadas por los grandes esfuerzos y frustraciones que deben soportar durante años... sin que nadie las advirtiese de ello. No es lo mismo desear un hijo que criarlo personalmente. Y si la madre sucumbe, sus niños lo harán con ella. Es una trampa. Quizá por eso, para atraer engañosamente a las mujeres, la sociedad ha idealizado siempre la maternidad. 

 

33. La fuente de la autoestima

La Psicología admite que el amor parental determina la futura autoestima del hijo, etc., pero después, cuando un adulto acude a terapia por falta de autoestima, se le sugiere que aprenda a valorarse y quererse más a sí mismo, no depender del amor de otros, etc. ¿En qué quedamos? Yo creo que el amor es transitivo, como el fuego. Nadie puede amar o amarse si no fue previamente amado por alguien (madre, padre, pariente, amigo, pareja, profesor, terapeuta...). A diferencia del narcisismo, que sí es autógeno, el amor, como el aire o el alimento, no puede autogenerarse. Sólo podemos absorberlo, compartirlo, transmitirlo de corazón a corazón. 

 

34. Pensar es soñar

El pensamiento puede argumentar cualquier cosa y la contraria. Sabe hallar "explicaciones" para todo. Porque lo suyo no es razonar -como supone pretenciosamente-, sino sólo racionalizar. Justificar. Expresar con palabras, como los sueños hacen mediante imágenes, los meros conflictos y necesidades inconscientes del sujeto. Su neurosis. Por ello nunca son las ideas las que realmente ayudan a las personas (aunque ellas piensan que sí), sino sólo su salud mental y su amor. 

 

35. Problemas y soluciones

El gran negocio de las soluciones es crear y alargar los problemas. Cuantos más solucionadores existan, más problemas habrá que inventar. Es la corrupción fundamental del sistema. Al final, los problemas acumulados llegan a ser tantos y tan graves que la vida entera colapsa. Quizá una alternativa sería no concebir los problemas como algo a solucionar, sino más bien a prevenir. ¿De qué manera? Sencillamente con mucho más amor, lucidez y justicia social. 

 

36. El drama familiar

En una familia no hay roles repetidos. Si entre los hijos hay una princesa, necesariamente habrá también una cenicienta. Y si ya existen tales personajes, entonces habrá seguramente un pobrecito, un olvidado, o también muchos otros: el loco, el travieso, el proscrito, el mimado... Los reyes de palacio, los padres, dirigen la función. La familia es un teatro donde todos los destinos están adjudicados. Y los actores que consciente o inconscientemente se rebelen contra su papel serán castigados... En el fondo, se trata de luchas de poder y de la feroz competencia de todos por el dudoso amor de los padres. Muy pocos actores lograrán descubrir y abandonar la farsa. 

 

37. El hechizo neurótico

La neurosis es, en el fondo, un estado hipnótico. Pero es una hipnosis "defectuosa". Gran parte de lo que somos nos fue inducido por otros, aunque generalmente no con tanto éxito como para regrabar, reemplazar por completo nuestros verdaderos sentimientos y necesidades. De ahí esa mezcla de "voces", esas emociones contradictorias que flotan y enredan y atormentan sin descanso el alma del neurótico. Como la basura de un estanque removido. Es una nebulosa que confunde al sujeto entre lo genuino de sí mismo y lo implantado por terceros. Por eso sufre y hace sufrir. Hasta que, si logra despertar del hechizo, recobra su ser y su libertad.

 

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