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Inmunes a la terapia

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No nos engañemos: cualquier neurótico que no esté dispuesto a cuestionar a su familia nociva, no debería intentar una terapia psicodinámica (analítica, emocional, madurativa). Ninguna psicoterapia honesta eludirá jamás la cuestión familiar. Por eso, quienes se resisten a ello porque obviamente siguen aferrados, a veces muy gravemente, a unos padres sin amor, son inmunes a dicha clase de terapias.

"Mis padres me dan pena"

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Muchas personas, en sus terapias de crecimiento más allá del maltrato parental, se encuentran con un obstáculo: sus sentimientos de "pena" hacia sus maltratadores. Dicha "pena" es una peligrosa hoja de doble filo. Por un lado, parece una forma de empatía, comprensión, amor hacia los dañadores; pero, por otro, es también una pared, un narcótico que dificulta la plena vivencia (indispensable para la sanación) del dolor, la rabia y el rencor hacia los padres abusivos. Y es asimismo una forma de eludir los sentimientos de culpa frente a tan "inaceptables" emociones-tabú, y/o de aferrarse a determinados espejismos de "amor" familiar. Por eso la "pena" es, pese a su benévola apariencia, un mecanismo de defensa que debería superarse cuanto antes. La genuina compasión hacia los padres jamás precede, sino que resulta (eventualmente) de la previa liberación sin culpa de la hostilidad contra

Gratitud y leyes cósmicas

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Hay una ley universal: si no siembras, no recoges . Pero una mayoría de madres y padres egocéntricos, neuróticos, sin amor, pretenden ser amados por sus hijos sin haberlos amado nunca. O creyendo que con sólo alimentarlos, vestirlos y otras prestaciones obligatorias o canjeables por dinero ya fue suficiente. Hoy exigen "gratitud" a cambio de casi nada... y sólo obtienen de sus hijos frialdad o hipocresía. O el disgusto de sus enojosos trastornos psicológicos. Y es que estas madres y padres fallidos ignoran que nadie escapa de las inexorables leyes de la naturaleza.

La locura no es hermosa

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La locura es fruto del maltrato infantil extremo , y causa el sufrimiento consciente e inconsciente más grave del ser humano. Cualquiera que lo niegue no conoce de cerca el tormento secreto de los psicóticos, con sus ansiedades extremas, pánicos, obsesiones, delirios, alucinaciones, vacíos insondables, angustias de identidad, discapacidades sociales, etc. Por eso reivindicar, romantizar o normalizar políticamente la locura con activismos diversos es, en mi opinión, como defender el "Orgullo del Niño Golpeado", el "Orgullo de la Mujer Violada", el "Orgullo del Torturado Psíquico", etc. Y, por otro lado, si la locura es reivindicable, también podría exaltarse el "Orgullo Psicópata", el "Orgullo Pederasta" o el "Orgullo Criminal", que también derivan de máximos maltratos infantiles. ¿Por qué hay "orgullos" que nos parecen monstruosos y otros que idealizamos?

Terapias-masaje

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Las personas narcisistas suelen elegir psicoterapias narcisistas, es decir, las que mejor canalizan y perpetúan su narcisismo. Dichas personas, incapaces de cualquier autoanálisis y sin deseo alguno de madurar, sólo buscan reafirmarse en sus quejas e ideas, escapar de la realidad y sentirse "especiales" mientras lo hacen (por ejemplo, eligiendo terapias prestigiosas, caras, pseudoespirituales, etc.). Lo que estas personas desean es, en el fondo, ser "masajeadas" por sus terapeutas. Son las terapias para no cambiar. Las terapias para fingir que se hace terapia. Las terapias-masaje. Sirven para muy poco y duran hasta que el terapeuta les pone fin o cesa el capricho del consultante.

¿Sociedad líquida... o liquidación social?

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Imagen: © Pablo Zweig El socialcapitalismo, hipócrita e incansable inventor de eufemismos, llama "adaptación" al sometimiento. "¡Adáptate a estos tiempos cambiantes y líquidos!" nos predica sin descanso, como si ello fuese lo mejor frente a un destino casual y sin responsables. Dicho régimen santifica a sus adeptos, que se doblegan sin resistencia alguna al "todo vale" ético, intelectual, social, político y ultratecnológico que nos impone continuamente desde arriba; y denigra por "inadaptados" o "fascistas" a sus disidentes. Y, mediante toda clase de trucos lingüísticos -ya ideados por Orwell, Hitler y Stalin- se autoproclama "democrático" y faro redentor del mundo. Pero no sólo la sociedad puede ser "líquida y cambiante". También los procesos de putrefacción lo son. También los muertos se descomponen en fluidos pestilentes y "cambian" hacia estados cada vez más degradados de la mate

El apego tóxico

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Cuanto más patológica es una madre, más patológico es -en general- el apego del hijo/a. Tal apego es, de hecho, la causa real de su sufrimiento; la raíz última de su neurosis. Es su verdadero enemigo. El demonio que necesita exorcizar. Para ello, el sujeto debe elegir : o sufrir temporalmente en su lucha contra ese demonio. O sufrir para siempre los síntomas dolorosos (inmadurez, desdicha, trastornos psicológicos de toda índole) causados por su apego envenenado. "O soy fiel a mis verdugos, o soy fiel a mí mismo". Éste es el dilema fundamental. Ambas opciones son válidas, pero dramáticamente incompatibles. Por eso cualquier persona que realice o desee iniciar una terapia sanadora / maduradora debería tomar su decisión cuanto antes... o no funcionará. De ahí, en mi opinión, el fracaso de tantas terapias.

El bosque muerto

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Todos los problemas neuróticos y de personalidad pueden definirse en términos de fallos en nuestros vínculos con los demás. Somos mamíferos sociales y no puede ser de otro modo. Toda neurosis es una consecuencia y, a la vez, el origen de nuevos vínculos "defectuosos" (inexistentes, traumáticos, tóxicos, etc.). Y la sociedad entera es una red donde innumerables de sus "mallas" (o vínculos) están deshilachadas o rotas. También la psicoterapia es una forma de vinculación paciente-terapeuta. Y, para ayudar al sujeto, debemos trabajar en sus modos de relacionarse. Ahora bien, nos topamos cada vez más con una amenaza: ¿cómo podemos enseñar a las personas a confiar, socializarse, vincularse satisfactoriamente con una pareja, etc., en un mundo basado en el egocentrismo y el miedo? ¿Cómo podrán readaptarse a una sociedad cada vez más "líquida" (Bauman) y sin afectos profundos ni estables? ¿No será la psicoterap

La tortuga sabia

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La bacteria, que vive unas horas, cree que el tiempo es recto y llama a su vida "progreso". Para ella, cualquier tiempo pasado fue peor. La tortuga, que vive cien años y ha visto muchos veranos e inviernos, sabe que el tiempo es circular y que todo se repite. Para ella, cualquier tiempo pasado fue... como siempre, y las cosas no progresan, sino que involucionan hacia la vejez y la muerte. Por eso la tortuga es sabia y la bacteria, estúpida.

Neurosis e ideologías

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Todo nos refleja. Las ideas expresan y, a la vez, encubren la neurosis del sujeto; son parte de sus síntomas . Por ello, cuanto más grave es la neurosis, más extremas, absurdas o fanáticas son las doctrinas a las que el individuo se adhiere. Y más violentas son sus reacciones defensivas contra la discrepancia. Pretender que cualquier teoría (religiosa, política) "describe" el mundo es, en términos psicodinámicos, una ingenuidad. Sólo describe los demonios conscientes e inconscientes de las personas. Por eso, confundir los trastornos psicológicos con sus disfraces ideológicos sólo empeora la alienación y la violencia.