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Crianza monoparental

La familia monoparental presenta, en mi opinión, algunas dificultades psicológicas intrínsecas, de las que se habla poco. Por ejemplo: 1. Es muy difícil criar en solitario a uno o varios hijos, por mucha ayuda externa de cualquier tipo que se reciba, porque las cargas físicas y emocionales que sufre el cuidador (generalmente la madre), sumadas a su posible neurosis de fondo, suelen ser enormes. A veces abrumadoras. 2. Las funciones nutricias (amor incondicional) y normativas (control de conductas) son inconscientemente incompatibles, por lo que, para no confundir y alterar los vínculos de los niños, no debería ejercerlas una misma persona. El criador en solitario (habitualmente la madre), no pudiendo delegar el rol sancionador en otra persona (tradicionalmente fue el padre), dificulta al hijo incorporar los límites normativos sin arriesgar su confianza en la madre, así como hallar consuelo en cada persona respecto a cualq

Gratitud, amor y política

Durante muchos años muchas personas me han leído y consultado por mail u otros medios, han asegurado que mis textos les han ayudado mucho o incluso cambiado la vida, me han felicitado y agradecido por ello, etc. Pero, al margen de sus palabras, casi ninguna de ellas ha expresado su gratitud con hechos (p. ej., con un pequeño donativo, la compra de un libro, etc.), es decir, con algún esfuerzo personal. Esto me parece característico de nuestra sociedad y se debe, en mi opinión, a tres razones principales. La primera es el extraordinario vacío emocional de millones de personas, que sólo pueden tomar, pedir, incluso "robar" todo tipo de gratificaciones, sin ofrecer nada a cambio. La segunda es el propio medio de internet, diseñado en gran medida precisamente para ese tipo de personas. Y la tercera y fundamental, nuestro propio sistema sociopolítico, basado en el mito de que todos los bienes deben llover mágica

Miedo al amor

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El amor es cosa de dos. Por eso, para aprender a amar, a superar nuestro narcisismo, es necesario que la otra parte también rebaje el suyo. ¿Cómo venceré mis miedos y desconfianzas hacia ti, si cada vez que intento acercarme tú te cierras porque también desconfías y me temes? ¿Cómo aprenderé a hablarte, tocarte, cuidarte, si cuando lo hago tú me ignoras o rechazas? ¿Cómo sentiré tus necesidades, si sueles fingirte fuerte y autosuficiente? Etcétera. Muchas personas se quejan del narcisismo de los demás, sin comprender que el suyo propio contribuye a ello. El  miedo al amor suele ser mutuo, y también contagioso.

Niños grandes

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Siempre me sorprende (y alarma) que, por mucho que difundamos la psicodinámica, y por muchos años que pasen (¿dónde quedó Alice Miller?), la mayoría de gente sigue creyendo que la crianza infantil y la neurosis adulta son dos cosas distintas. Infinidad de estudios, expertos y profesionales siguen examinando ambos temas por separado, como si fueran mundos ajenos, independientes. Pero no. Igual que bebé y adulto son el mismo individuo en dos etapas diferentes, infancia y psicopatologías son dos fases del mismo proceso. Somos lo que fuimos. Somos la continuación, el resultado, lo que sobrevivió al buen o mal trato que recibimos de niños. Nuestro presente es la reiteración encubierta de nuestro pasado. Por eso la "adultez" psicológica no existe. Todos somos niños grandes más o menos inmaduros, heridos, rotos. Proyectos pendientes -y a veces fracasados- de seres humanos.  © Foto: "Consolation of the Inn

El verdugo tramposo

Se dice a menudo que los padres cuidan a sus hijos "lo mejor que saben y pueden". Cierto. Pero todos los desdichados, neuróticos, locos y violentos del mundo han sido criados por padres que hicieron "lo mejor que supieron y pudieron". De modo que, en este sentido, tales padres no se diferencian mucho de los que, simplemente, lo hicieron muy mal. Todos los humanos hacemos, en todos los ámbitos, lo mejor que sabemos y podemos. Incluso los psicópatas y violadores lo hacen. Pero como esto no los exonera de sus responsabilidades frente a sus víctimas, tampoco se entiende por qué debería eximir a los progenitores nocivos. Menos aún cuando esta clase de ideas suele utilizarse incluso en las terapias de las víctimas, dificultando a éstas la indispensable evacuación sin culpa del dolor, la rabia, la posible toma de decisiones, etc. en sus procesos curativos. Sólo en las psicoterapias de los propios victimarios, cuando éstos son lo bastante l

Física y Psíquica

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Si nos dan un golpe físico, a la herida resultante la llamamos daño, lesión, secuela del ataque. Pero si nos dan muchos golpes psíquicos desde la infancia, con resultado de daños igualmente psíquicos (emocionales, neuróticos, conductuales), ¿por qué los consideramos "trastornos" o "patologías"? Qué triste ese doble rasero al evaluar, según su naturaleza física o psíquica, los perjuicios de cualquier violencia. Qué profundo desprecio del corazón, de los sentimientos, del alma humana.

Neurosis ciega

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La tragedia del maltratado es que pierde la visión. Cuanto más maltratado, más ciego es. Ya lo dice el refrán: "ojos que no ven...". Así, cuanto menos ve, menos le duele por fuera, pero más sufre por dentro. Más síntomas padece. No logra identificar, ni defenderse apropiadamente, ni alejarse del problema, al que incluso se aferra. Pues nada engancha más que unos pechos vacíos. La neurosis es un círculo vicioso. Un monstruo que se retroalimenta. Cuanto más nos protegemos del dolor, más nos hundimos en él... Y más nos alejamos de cualquier solución. Salvo excepciones.